Frida Gómez reflexiona sobre la artista y los exilios que la marcaron profundamente. El primero, salir de Irán y, el segundo, perder el hogar que fue su marido, pues las personas que amamos son también nuestro hogar.
Me parece profundamente conmovedor que alguien sea capaz de amar tanto como para que su cuerpo muera por la falta del ser amado. Sucedió a Marjane Satrapi, la autora iraní creadora de Persépolis, quien sobrevivió a la revolución islámica, episodio que marcó su infancia y adolescencia en Irán. Conmueve al tiempo que desgarra, porque Marjane dejó este plano apenas el 4 de junio, devolviendo al mundo observador una mezcla de episodios en caricatura que relata el dolor, la guerra, el extremismo conservador vigilante de los cuerpos de las mujeres, la imposición del hijab y la ironía de haber soportado perder a su tío Anoosh y a otros seres queridos cuando fueron ejecutados por el régimen, sin poder tolerar el dolor que le causó la vida después de que en 2025 muriera su compañero.
Persépolis es la novela autobiográfica que contiene episodios durísimos con la ternura y la crudeza que tan solo ella podía lograr. Sus padres la enviaron a estudiar a Austria a los 14 años de edad y fue así como sobrevivió a la represión política que siguió a la revolución, cuando familiares y amigos fueron perseguidos y ejecutados por motivos políticos. Su tierra fue agotada luego por la guerra Irán-Irak, sufriendo bombardeos, miedo y más pérdidas. Le siguió el riesgo de castigos por vivir lo básico, por escuchar música que estaba prohibida, por incumplir el código de vestimenta basado en el estricto uso del velo, que prácticamente fue el objeto conductor de toda una teoría sobre el hiyab para la opresión y el control de las mujeres.
Marjane Satrapi supo desafiar el rostro más crudo y conservador de su lugar de origen; lo hizo con creatividad y con el reclamo, con cómics. Escribió, hizo cine, nos hizo pensar. Ilustró para todo occidente las realidades calladas en Irán. Tenía 56 años de edad al fallecer y dicen que se murió de tristeza.
Hay un fragmento de su obra que es reflexivo y existencial: después de bailar, camina por las calles de una nueva ciudad en donde puede ser libre, para darse cuenta de que su casa no existe más y de que tendría que aprender a encontrar en su propia persona aquello que llamamos “hogar”. Camina y deambula; todo es tan diferente que ni su país sigue siendo el mismo en el que creció, porque fue el país que la expulsó, pero su nueva residencia tampoco era realmente su país, uno que le ofreciera la calidez de hogar y la familia. Estaba en un lugar sintiéndose ajena, y las migraciones se tratan un poco de eso. Creo que Marjane Satrapi tuvo dos exilios que la marcaron profundamente. En el primero, al salir de Irán, la adrenalina y la rabia que provoca la injusticia la convocaron a luchar desde su obra gráfica. El segundo fue el exilio tras perder al hogar que fue su marido, pues las personas que amamos son también nuestro hogar. Me da la impresión de que la tristeza de la que hablan sus familiares cuando dan las causas de su muerte tiene sentido con lo que han dicho algunas de sus amistades acerca del abandono que vivió de ella misma tras la pérdida de aquel.
Nacida en Rasht, Irán, el 22 de noviembre de 1969, hablar de Marjane me parece importante, pues su denuncia se ha instrumentalizado por laislamofobia, pero su dolor es tan vigente que nos recuerda el rostro de la realidad para las niñas y mujeres en contextos de sistemas islámicos extremistas, como lo que sucede en Afganistán.
Informacion de: SDP noticias
https://www.sdpnoticias.com/opinion/los-dos-exilios-de-marjane-satrapi/


