Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum defiende la certidumbre comercial, especialistas advierten riesgos en la llegada de nuevas inversiones, el freno al nearshoring y el encarecimiento de la industria automotriz.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no será renovado a largo plazo, sino que entra en un esquema de revisiones anuales, lo que podría generar importantes efectos sobre la economía mexicana.
De acuerdo con analistas, el impacto de este nuevo dinamismo comercial se concentrará en tres frentes críticos: las nuevas inversiones, el freno al nearshoring y el encarecimiento de las exportaciones.
1. Inversión, el sector más impactado por el T-MEC
Aunque la Inversión Extranjera Directa (IED) en México alcanzó un nivel histórico en el primer trimestre de 2026 con 23 mil 591 millones de dólares, los datos desagregados del Banco de México revelan una realidad menos favorable: las nuevas inversiones están estancadas.
Alejandra Marcos Iza, directora de Análisis y Estrategia de Kapital, explicó que el principal impulso de la IED provino de la reinversión de utilidades de empresas que ya operan en el país (un crecimiento del 14.35% anual), mientras que las nuevas inversiones retrocedieron un 26.6%.
“Si bien es cierto que la inversión extranjera directa alcanza máximos históricos, la realidad es que las nuevas inversiones están prácticamente frenadas. Los nuevos proyectos productivos no hemos visto un despegue importante, sobre todo hablando de inversión extranjera directa”, afirmó.
Marcos Iza consideró que las revisiones anuales del tratado no afectarían a las empresas ya instaladas en el país, pero sí incrementarían el riesgo percibido para futuros proyectos.
“El anuncio de negociaciones anuales no aniquila la inversión que ya está en México, simplemente le añade una prima de riesgo adicional a las inversiones futuras”, indicó.
El catedrático del IPADE Business School, José Carlos Rodríguez Pueblita, explicó que una dinámica de revisiones periódicas eleva la incertidumbre para la inversión.
2. Alerta por nearshoring
El segundo gran impacto económico sería el freno a las decisiones de relocalización de empresas, conocido como nearshoring.
De acuerdo con los especialistas, la incertidumbre por las revisiones anuales del T-MEC está provocando que muchas compañías pospongan proyectos de expansión o instalación en territorio mexicano.
Rodríguez Pueblita afirmó que las revisiones anuales generarán “retraso en las decisiones de nearshoring” y una menor llegada de inversión extranjera directa asociada a este fenómeno.
Por su parte, Marcos Iza aseguró que la falta de certidumbre regulatoria ha llevado a una pausa en los nuevos proyectos productivos que se realicen en nuestro país.
“Creo que las nuevas inversiones o los nuevos proyectos productivos en México han estado en pausa y creo que la pausa va a durar al menos de aquí a que acabe el año”, explicó.
Rodríguez Pueblita advirtió que esta situación limitaría la capacidad de México para aprovechar plenamente la oportunidad histórica de atraer cadenas de suministro desde Asia hacia América del Norte, uno de los principales motores de crecimiento esperados para la economía mexicana en los próximos años.
El problema del nearshoring se puede ver recientemente con el traslado de la planta de Toyota de México a Estados Unidos, como uno de los puntos más importantes de la política económica de Donald Trump.
El mandatario estadounidense también expresó que su país “no necesita autos hechos en Canadá ni autos hechos en México”, al defender una estrategia orientada a atraer nuevamente la producción manufacturera y automotriz hacia territorio estadounidense.
3. Exportaciones más costosas
El tercer impacto sería el encarecimiento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos y Canadá, particularmente en industrias clave para el comercio exterior del país.
Para Rodríguez Pueblita, el especialista explicó que la industria automotriz sería la más vulnerable debido a las estrictas reglas de origen y la posibilidad de enfrentar mayores exigencias de contenido regional.
“La industria automotriz sería sin duda la más expuesta porque ahí hay reglas de origen súper estrictas, además hay aranceles sectoriales y tiene un alto peso en las exportaciones”, indicó.
Añadió que Estados Unidos ha planteado elevar el contenido regional requerido del 75% al 82% y exigir que el 50% de la producción se realice en territorio estadounidense, lo que incrementaría las presiones sobre las cadenas de suministro instaladas en México.
Además del sector automotriz, Rodríguez Pueblita identificó a la industria de maquinaria y equipo, así como a la de electrónicos, entre las más expuestas a un entorno de mayor incertidumbre comercial.
“Entre ellos suman aproximadamente dos terceras partes del valor de las exportaciones de México y claramente su principal destino es Estados Unidos”, explicó.
El académico recordó que aproximadamente el 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, por lo que cualquier señal de inestabilidad en el marco comercial representa un desafío para la economía nacional.
Pese a las preocupaciones, los especialistas destacan que las economías de México y Estados Unidos mantienen una integración profunda que dificulta un rompimiento del acuerdo en un futuro.
Gobierno de México descarta amenaza
Pese al diagnóstico de los especialistas, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y la presidenta Claudia Sheinbaum, descartaron que las revisiones anuales representen una amenaza inminente para el acuerdo o para el flujo de capitales en México.
Ebrard afirmó que la mayor incertidumbre habría sido una salida definitiva de Estados Unidos del tratado y destacó que, legalmente, el T-MEC permanecerá vigente hasta 2036.
Por su parte, la mandataria federal señaló que la medida era previsible y responde a la visión proteccionista de Washington, pero aseguró que “hay certidumbre en la inversión” y que México continuará trabajando para fortalecer el contenido regional y las ventajas competitivas de Norteamérica.
Información de: Políticomx






