CAFÉ NEGRO :Por: Arturo Nájera Dávila

5 noviembre 2021
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LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCION. BANDERA DE LA 4T

 

¿Cuál escalera? ¿ Que escoba?¿ Que barremos?

Todos estamos de acuerdo que uno de los peores lastres que ha tenido nuestro país, ha sido la corrupción en todos los niveles de gobierno y fue la gota que derramo el vaso en las últimas elecciones presidenciales para que el pueblo, harto de ello, fuera a las urnas a borrar al PRI y diera su aval al nuevo gobierno encabezado por AMLO.

Este objetivo de limpiar la escalera de la corrupción de arriba para abajo, como dice el presidente, ha perdido el rumbo, al carecer de un orden y seguimiento con reglas claras. Los organismos encargados de ello, ni han dado más claridad a cómo combatirla y han permitido más opacidad en los procesos de compra y poca información en licitaciones y contratos del gasto público.

No basta con las declaraciones del presidente de que en su mandato ya no hay corrupción, lo cual resulta ilusorio a la vista de los escándalos de los arreglos en lo oscurito y asignaciones directas de gran parte de las compras de gobierno hechas por la gente de confianza del Sr. Presidente. El pretexto de la urgencia dadas las circunstancias del país, debe de quedar atrás para dar paso a un sistema de transparencia en contratos y licitaciones que garantice que realmente el político deje de enriquecerse a costa de sobornos y comisiones.

Recordemos que el compromiso no es solo castigar la corrupción del pasado, sino evitar que el presente y el futuro repitan la historia. Se requiere de una nueva normatividad al respecto, con castigos ejemplares que no dependan de venganzas políticas o acuerdos para volver más oscuros y tardados los procesos. Necesitamos una total transparencia que garantice una sana competencia y los mejores términos económicos para el país. Insisto, necesitamos nuevos políticos y administradores con un “Chip” diferente que entiendan y apliquen esto.

Honestamente lo externado por el presidente, queda en buenas intenciones y no en cambiar y transformar realmente al país. ¿A cuáles vamos a castigar? A los que usan y despilfarran el presupuesto, ¿A los que se dejan sobornar para adjudicar contratos o licitaciones? ¿A los que desvían los recursos a campañas políticas?¿A las empresas que en contubernio con funcionarios públicos hacen una mala obra, sabiendo los riesgos que esto conlleva?….

Son muchas las escaleras de la corrupción que hay que barrer. La realidad es que se tiene que usar una muy buena escoba, manejada por gente diferente.

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