La columna de Tobe: “Los bombarderos, fueron bombardeados”

8 octubre 2015
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tobe (2)Alguna vez se ha preguntado qué sería del Box sin Muhammad Ali, o de la Formula 1 sin Schumacher o del Tenis sin Borg; pues hoy, los fieles aficionados al llamado “Rey de los deportes”, sentimos lo que es una postemporada sin el equipo más ganador en la historia de la Serie Mundial, los Yanquis de Nueva York.
Aún tengo guardados en mi mente los nombres de los jugadores de aquellos Yanquis de época de finales de los 90 y principios del nuevo milenio que disputaron el “Clasico de Otoño” con sus vecinos de ciudad, los Mets, en la también llamada “Serie del Subway” (Serie del Metro).
¿Cómo no recordar al gran Joe Torre dirigiendo a ese equipo? ¿Cómo no alardear de los 4 fantásticos del pitcheo Yanqui: Orlando “Duque” Hernández, Roger Clemens, Andy Pettitte y Mike Stanton? ¿Cómo no festejar cada una de las victorias a manos del inigualable mejor cerrador en la historia de las mayores: Mariano Rivera? ¿Cómo no creer que la justicia en los partidos llegaría a batazos del “Señor Justicia”: David Justice? ¿Cómo olvidar a “Tino el de Tampa”, como solía llamar Pepe Segarra a Constantino Martínez? ¿Cómo no tratar de imitar ante una bella dama la postura siempre erguida del “Elegante” Paul O’Neill? ¿Cómo no poder disfrutar de los grandes lanzamientos de los pitchers a las señas de Jorge Posada? ¿Cómo no ver jugar a Bernie Williams o Scott Brosius? ¡Imposible dejar de gozar del juego del MVP de aquella Serie Mundial y capitán “vitalicio” del equipo Derek Jeter! ¿Cómo no hacerlo? me preguntaba entonces.
Tras la pausa de mitad de temporada, esta era la segunda ocasión en la que el club, tremendamente veterano, presentaba muchas dudas respecto al rendimiento de su roster, especialmente el de dos jugadores: Mark Teixeira y Alex Rodríguez. El primero venía de hacer una campaña en la que mostraba un serio declive, mientras que el segundo había cumplido una sanción por dopaje el año anterior. Y es que el rendimiento de los cuarentones, o a punto de serlo, sería un enigma después de un período de tanta inactividad y con el extra del pésimo estado anímico en el que se encontraban.
Ahora bien, tanto Mark como A-Rod se convirtieron en dos de los mejores jugadores del equipo, y fueron fuente de una potencia descomunal, 31 y 33 home runs respectivamente. Sin embargo, la temporada de regreso de Teixeira se vio truncada por una desafortunada lesión que le impediría concluir la temporada, y ni pensar en disputar la postemporada, pero la de Rodríguez le ha hecho merecedor de ser uno de los tres candidatos al “Comeback Player of the Year”, el jugador recuperado de la temporada, junto a Prince Fielder y Kendrys Morales.
Los Yankees se fueron abriendo camino de forma admirable a lo largo de la temporada, a pesar del peligro constante de que el codo derecho de Masahiro Tanaka dijera basta, que el declive de C.C. Sabathia era un hecho incontrastable y que el resto de la rotación suponía una enorme incógnita hacia el final de la campaña.
Se acercó el mes de Octubre y los Yankees llegaban, arañando la eliminación, a los playoffs como segundos de su división, detrás de los Azulejos de Toronto, que tenían 20 años sin disputar partidos en el otoño.
Los de Nueva York aseguraron, la noche del jueves pasado, un lugar como “comodín” en la postemporada de la Liga Americana, tras derrotar a los Medias Rojas de Boston, su acérrimo rival, por 4 carreras a 1. Este triunfo también representó para los neoyorquinos, su victoria 10.000 en temporada regular, y los catapultó como el equipo que más partidos ha ganado en las mayores. Dicho encuentro también sirvió para que CC Sabathia (6-10) ganara, apenas, por segunda ocasión desde la pausa por el Juego de Estrellas a media campaña.
Pero no todo son buenas noticias para el conjunto de la Gran Ciudad, su lanzador estrella, Carsten Charles Sabathia, anunció un receso en su carrera pues se internaría en un centro de tratamiento de la adicción al alcohol, abandonando a su equipo a un día del duelo por el comodín.
«Me duele mucho hacer esto ahora, pero tengo la obligación de curarme, por mí y por mi familia. Quiero controlar mi enfermedad, quiero ser un mejor hombre, padre y jugador», declaró Sabathia.
La novena neoyorquina jugaría el partido por el comodín de la Liga Americana contra el, aparentemente fácil, nuevo equipo del joven circuito, Astros de Houston, quienes no aparecían en esta parte de la temporada desde el 2005, cuando aún rolaban la bola en el viejo circuito.
Para este partido, los “bombarderos” enviaron a la lomita de los disparos a su pitcher japonés Masahiro Tanaka, quien venía saliendo de una lesión, situación que no ayudó en mucho, ya que los Astros atacaron al abridor de los Yankees con un par de jonrones al primer pitcheo, el abrir tanto el segundo como el cuarto inning.
Colby Rasmus fue el primero en realizar el “truquito de mágia” al desaparecer la pelota con un batazo por el prado derecho en el segundo episodio, mientras que Gómez lo hizo por el izquierdo en el cuarto. Los Astros cerraron el telón a batazos del intermedialista venezolano Altuve, quien estiró el bate para pescar un pitcheo lejos de la zona del relevista Dellin Betances y remolcar la tercera anotación con dos outs en el séptimo.
La escena del martes pasado, en el nuevo Yankee Stadium, no fue para nada común. Llevo poco más de 24 años siguiendo el Rey de los Deportes, y desde mis visitas al estadio de la Revolución, para apoyar al Unión Laguna, hasta las que he realizado al estadio Monclova, el Parque Madero o el Foro Sol, nunca había sentido tanto un abucheo local en contra de su equipo, como el que sentí el martes pasado por parte de los aficionados a mis Yankees.
La prominente derrota propiciada a los Yanquis nos arroja algunos datos contundentes para aclarar porque los “Bombarderos” no están de lleno en la postemporada: dejaron 5 jugadores en base, 3 hits en 33 turnos al bat, 9 entradas sin conseguir una sola anotación y 10 ponches, 3 de ellos sobre Brett Gardner. Sin duda alguna, y hasta de manera tranquila, puedo afirmar que aquella “Casa que Ruth Construyo” a base de batazos sólidos, los Yanquis del martes la dejaron en el olvido.
Aunque como aficionado Yanqui me duela, no puedo entender ¿cómo es que Nueva York pretendía pasar por encima de los Astros de Houston cuando no fueron capaces de estar ni un solo inning al frente?
El pasado martes, tras ver cómo el jardinero izquierdo de los Astros se quedaba en su guante con el out 27, no pude dejar de recordar las palabras de Hal Steinbrenner, accionista principal de los Yanquis, tras la barrida en la Serie de Campeonato que les propinaron los Tigres de Detroit en el 2012: «Quizás nos quedamos cortos ayer, pero nunca nos ponemos a tener lástima por nosotros y nunca damos excusas. Ya pusimos en marcha el proceso para buscar la manera de ganar nuestro campeonato número 28»
Querido Hal: A pesar de tus buenas intensiones, el sin sabor dejado por los Yanquis en el partido en casa contra los Astros, no se puede quitar de la noche a la mañana, por lo que viene a mi mente la penosa sensación sobre nuestro equipo… “Los bombarderos, fueron bombardeados”.

Escrito por: Juan Roberto Rodríguez Lazcano

Twitter @tobelaguna

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