Hoy los debates resultan una herramienta inútil; Al menos en Coahuila y estando en elecciones intermedias dichos ejercicios no pasan de ser una pobre herramienta propagandista, los limitados gastos, la falta de interés y la manipulación que se acostumbra limitan la eficacia.
A los debates solo asisten partidarios que acompañan a cada uno de los participantes, las conclusiones o los propuestas no trascienden a la generalidad; Además en vez de escuchar propuestas los escenarios solo sirven de arenas de contienda donde se dirigen ataques o denotaciones que poco abonan a la decisión del Voto; Caso muy distinto cuando se trata de definir un Gobernador o Presidente de la República y los recursos no resultan limitados pues ahí si existe posibilitad de cambiar las tendencias y las intenciones del voto; Para que un debate cumpla sus efectos las autoridades electorales debieran fijar una fecha precisa con la debida antelación al inicio de los procesos electorales, es decir fijar y reglamentar participación y día perfectamente establecido y como parte obligatoria del proceso.
A estas alturas llamar a debate solo resulta un pobre intento de llamar la atención, por regla quienes solicitan el ejercicio son quienes se saben perdedores y debatir les significa la única manera de recuperar terreno.





