El trofeo Jules Rimet fue robado durante una exhibición en Londres cuatro meses antes antes del Mundial de 1966 y fue encontrado por un perrito en un jardín.
La historia de la Copa Mundial de la FIFA guarda anécdotas increíbles con los trofeos que se entregan al campeón. Una de ellas es la vez que Lio Messi posó con una copa falsa en el Mundial de Qatar 2022. Otra es la del robo del primer trofeo oficial de los Mundiales, el Jules Rimet.
El robo se perpetró cuatro meses del Mundial de Inglaterra 1966 y lo más sorprendente es que el trofeo fue encontrado por un perro llamado ‘Pickles’ que se convertió en héroe nacional.
Actualmente, resulta inimaginable que la Copa del Mundo sea robada debido a las estrictas medidas de seguridad que la rodean. Sin embargo, en aquel entonces, un descuido de los guardias provocó una de las historias más insólitas del Mundial de futbol.
Ese robo es uno de varios episodios que marcaron la trayectoria del trofeo Jules Rimet, desde su presentación oficial ante el mundo hace casi un siglo.
¿Cómo fue el robo del trofeo Jules Rimet previo al Mundial de 1966?
Aquella mañana del 20 de marzo de 1966, el trofeo Jules Rimet se exhibía en el Westminster Central Hall como parte de una colección postal conocida como Stampex. La pieza era el principal atractivo del evento.
El Jules Rimet medía 35 centímetros, pesaba cerca de 3.8 kilogramos y representaba a la diosa griega de la victoria, Niké, con los brazos alzados. Estaba elaborado en plata esterlina recubierta de oro y montado sobre una base de lapislázuli. Su valor simbólico superaba con creces el valor del metal.
Aquel día, el edificio también albergó una ceremonia religiosa, lo que redujo la vigilancia y dejó sin supervisión constante la vitrina donde se encontraba el trofeo del Mundial.
De acuerdo con los medios de la época, esa coincidencia generó una brecha de seguridad y, entre las 11:00 y las 12:10 horas, el trofeo desapareció sin que nadie lo notara.
Lo más llamativo del episodio fue que la vitrina no presentó daños visibles. No se activó ninguna alarma y los guardias no detectaron movimientos sospechosos. Solo se informó que la puerta central del edificio había sido forzada.
Cuando los organizadores notaron la ausencia, el escándalo resultó inevitable. Inglaterra estaba a punto de ser la sede del Mundial y el trofeo que se entregaría al campeón ya no estaba.
La Policía Metropolitana de Londres activó un amplio operativo de búsqueda. Se interrogó al personal del evento, a guardias y a visitantes. La Federación Inglesa de Fútbol también colaboró en la investigación.
Días después, una nota de rescate exigía el pago de 15 mil libras esterlinas a cambio de devolver la copa. Tras recibir la nota, las autoridades organizaron una operación encubierta para rastrear al sospechoso.
En una reunión pactada, agentes de Scotland Yard siguieron al intermediario y detuvieron a Edward Betchley, un exsoldado con antecedentes por delitos menores que trabajaba como vendedor de coches usados.
Betchley fue el único detenido por las autoridades británicas por el robo de la Copa del Mundo, aunque nunca se comprobó que fuera el responsable del hurto.
Así fue cómo el perrito ‘Pickles’ encontró el trofeo Jules Rimet
Una semana después del robo del trofeo Jules Rimet, un ciudadano llamado David Corbett paseaba a su perro Pickles por Beulah Hill, una zona residencial del sur de Londres. Durante el recorrido, el animal se detuvo junto a un arbusto y comenzó a olfatear con insistencia.
Ante el inquietante comportamiento de su mascota, David Corbett observó un paquete envuelto en papel periódico entre las ramas. Al abrirlo, descubrió una estatuilla dorada. De inmediato reconoció que se trataba del trofeo Jules Rimet, que había sido robado.
Corbett notificó a la Policía Metropolitana sobre el hallazgo. Horas después, los inspectores confirmaron que se trataba del trofeo original.

Los homenajes a Pickles no se hicieron esperar. El perro recibió una medalla de plata de manos del coronel Alexander Hendrick ‘Rosie’ Roosmalecocq, secretario de la National Canine Defence League. También fue invitado a eventos de promoción del Mundial.
Su dueño recibió una recompensa de 6 mil libras esterlinas. Con ese dinero compró una casa nueva para su familia y cubrió los gastos derivados del cuidado y de las exhibiciones públicas de su mascota.
Cuando Inglaterra venció a Alemania en la final, disputada en el Estadio de Wembley, con el polémico gol fantasma de Geoff Hurst, Pickles participó en los festejos oficiales del conjunto inglés.
La popularidad de Pickles llegó a tal punto que incluso participó en la película The Spy with a Cold Nose, estrenada meses después de la Copa del Mundo.
Sin embargo, la fama de Pickles no se prolongó. Murió asfixiado un año después de haber encontrado el Jules Rimet, cuando, al perseguir a un gato, su correa se enredó en un arbusto.
Décadas más tarde, en 2011, el diario británico Daily Mirror publicó que los presuntos responsables del robo fueron los hermanos Sidney y Reg Cugullere. La versión se basó en el testimonio de Gary Cugullere, hijo de Reg, quien afirmó que su tío tomó el trofeo de la vitrina y que después lo escondieron con la intención de devolverlo más adelante.
¿Qué otros problemas tuvo el trofeo Jules Rimet?
El robo en Londres no fue el único episodio insólito que sufrió el trofeo Jules Rimet. El primero ocurrió tras la victoria de Italia en el Mundial de 1938, cuando el trofeo quedó bajo custodia italiana.
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la amenaza de saqueos aumentó en Europa. Ottorino Barassi, dirigente del fútbol italiano y vicepresidente de la FIFA en ese periodo, retiró el trofeo de una bóveda bancaria en Roma ante el temor de que los alemanes lo confiscaran.
El dirigente italiano ocultó el trofeo en su domicilio, dentro de una caja de zapatos bajo su cama. La policía secreta alemana (Gestapo) inspeccionó la vivienda de Ottorino Barassi en busca de la copa diseñada por el escultor francés Abel Lafleur.
Sin embargo, los agentes no inspeccionaron debajo de la cama, por lo que no hallaron el trofeo.
Terminada la guerra, la pieza volvió a la Federación Italiana y posteriormente regresó a la FIFA. El Mundial de 1950 en Brasil marcó su retorno a la competencia internacional.

Dos décadas después, de la mano de figuras como Jairzinho, Carlos Alberto y Pelé, Brasil ganó su tercer Mundial en México 1970, por lo que recibió el Jules Rimet en propiedad permanente. El trofeo quedó en la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol, en Río de Janeiro.
El 19 de diciembre de 1983, un grupo de delincuentes ingresó al edificio y sustrajo la pieza original.
Las investigaciones señalaron que el trofeo fue fundido para vender el oro. Hubo personas detenidas y procesos judiciales, pero la pieza histórica no reapareció. La FIFA confirmó la pérdida definitiva, mientras que la Federación Brasileña conserva una réplica.
Ante estos antecedentes, la historia del Jules Rimet quedó marcada por episodios llenos de contrastes que le valieron el apodo de ‘La copa maldita’.
Su recorrido resume una parte esencial del fútbol en el siglo XX: la construcción de un símbolo global y, al mismo tiempo, la vulnerabilidad que enfrentaba el mundo en esa época.


