En un pueblo no muy lejano de las montañas que cubren la ciudad y que adornan con nubes exuberantes y amenazantes a lluvia imprevista, vivía un joven, como tantos miles de la ciudad, solo que este joven cansado de la situación de su pueblo y cansado de la forma en como vivía se decidió a pensar en que es lo que podía hacer para cambiar la situación en la cual su vida giraba y pendía de un hilo el destino que iba a llegarle alguno de estos días, caminando por las calles empedradas de su ciudad, vio una piedra y decidió sentarse en ella para pensar que es lo que iba a hacer y como lo iba a hacer, para por fin alcanzar el éxito anhelado por miles, que como el, muchos jóvenes que buscan alcanzar el éxito y las riquezas que este otorga a quien lo obtiene, y el sabía que muchos de su pueblo se esforzaban para obtenerlo, y que pocos lo lograban, y quienes lo tenían él sabía que les había costado mucho esfuerzo, y sobre todo mucho trabajo, pero a la vez, el escuchaba los rumores, que para lograrlo más fácil, debía salir de su pueblo, había escuchado los rumores de la gente que decían “que en el norte había futuro” otros más “que disque en el sur” y muchos más que a las afueras de la ciudad, o inclusive en la gran capital, el joven, sentado en la piedra, pensaba cada vez más “y si en el sur me irá bien” “y si le pego pal ‘norte me ira bien?” “y si me voy a la capital…” mientras más pensaba, más vueltas le daba a la cabeza, y entre más vueltas le daba a la cabeza su idea se apoderaba de su mente y de su tiempo, consumiendo poco a poco la lentitud de sus días que lo acercaban cada segundo más a su muerte, y pasaban y pasaban los días y el joven, a la misma hora y en la misma piedra meditaba: “y si me voy?” “y si me quedo?” y aún más se juraba a sí mismo “juro,…..juro por todos que alcanzaré el éxito…” “juro.,…..juro por mi mismo a que nunca me sentaré en esta piedra y seguiré mi camino hasta encontrar el éxito…” pero entre más se sentaba cada vez más cómoda se hacia esa piedra, casi casi hasta encontrarle la forma de sus nalgas, tan cómoda que lucia, que en ella encontraba un descanso que no le importaba perder ahí todo el día, pero dentro de si se hablaba y pensaba “que estoy haciendo?” “estoy desperdiciando cada pequeño momento de mi vida…” pensaba en todos los momentos desperdiciados en su vida, caminando en círculos alrededor de la ciudad esperando que alguien o algo le mostrara el camino, cansado y fastidiado de ver la lluvia caer, sabiendo que era joven y que había tiempo que perder, y un dia darse cuenta que diez años podrían haber pasado, nadie le dijo cuando correr…podría perder el disparo de salida…tratando de correr y alcanzar al sol, sabiendo que era el mismo de manera relativa y se haría el más viejo, cada día se hacia mas corto en esa piedra…cada día se le iba de las manos, el tenia que hacer algo, el tenia que ver como el tiempo pasaba y no se podía sin quedar hacer nada, la única manera de poder salir de ahí era actuando, y un día pasó un anciano y al verlo como siempre ahí sentadito, le dijo a joven: “sigues ahí? En tu misma piedra? A lo que el joven respondió: “claro, estoy pensando cual lugar es el correcto para empezar y emprender mi vuelo, el vuelo que me lleve alto a las sendas del éxito…pero no se si el camino que elija es el correcto” y el viejo replico: “mira hijo, sea hasta al norte, o al sur, o a donde quieras ir es el camino correcto, cualquier camino que tu elijas es el correcto, por que tu así lo decidirás, y en el, tu encontraras la forma de realizarlo, tu le pondrás piedras o flores por donde pises, tu camino es el correcto, y si tropiezas en el, es por que te enseña que tengas cuidado el suelo en que pisas, la vida así es con uno mismo, nos muestra los diferentes caminos que existen en ella y nos hace saber que cualquier lugar que nosotros queramos estar es el indicado por que así nosotros lo quisimos…así que te recomiendo que te vallas y busque lo que deseas, se prudente y nunca tropieces, ya que esa piedra, te absorbe como un imán, y esa piedra no te dejara avanzar….” El joven, sin cuestionar al viejo, entendió que tenia que hacer algo, algo que debió de hacer hace mucho tiempo, entendió y comprendió que a cualquier legar, inclusive en el que estaba, tenia que realizar su recorrido, hasta encontrar lo buscaba, y en ese momento de un salto y de manera inesperada, dio el primer paso y se dirigió a donde se escondía el sol…y luego en el oriente se perdió…para encontrar lo que más anhelaba…para encontrar su camino…
Escrito por: Ricardo Navarro


