El Topo Chico es uno de los barrios más famosos de Monterey, con una oscura leyenda que permanece en la memoria de los residentes hasta el día de hoy.
El suceso tuvo lugar en 1949. Cerca del cerro de El Topochico vivían tres niños que siempre jugaban juntos: dos hermanos y un primo, pero muy inquietos.
Como eran una familia pobre, sus padres les dejaban jugar al aire libre para distraerse. Su pasatiempo favorito era dar largos paseos por la montaña.
Un día preguntaron a sus padres si podían salir temprano por la mañana. Pero como el tiempo pasaba y los niños no volvían hasta que oscurecía, sus padres empezaron a preocuparse.
Esa noche y la mañana siguiente intentaron buscar en los alrededores, pero no había rastro de los niños. La búsqueda se extendió posteriormente a comunidades más alejadas como Saltillo, Reynosa y Laredo. Nadie sabe qué pasó con los niños.
Unos días después, los padres de uno de los niños se enteran de la terrible noticia mientras leen el periódico.
Las autoridades han descubierto los restos humanos de tres niños en el cañón del Cerro del Topo. Era un lugar que les gustaba escalar. Una chaqueta de cuero que llevaba uno de ellos ayudó a identificarlos.
El lugar era un campo de entrenamiento del ejército y se rumorea que un soldado dejó accidentalmente una granada de mano allí.
Tal vez los niños la encontraron y, sin darse cuenta del peligro, la hicieron estallar, matándose en el acto.
Los habitantes de Topo Chico dicen que por la noche oyen las risas de los niños cerca de la colina, seguidas del estremecedor sonido de las explosiones y los disparos.






