DOMINGO DE LEYENDA: LA CASA DE ARAMBERRI: EL CRIMEN QUE SE CONVIRTIÓ EN LEYENDA

4 octubre 2026
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En pleno Centro de Monterrey, en el número 1026 de la calle Aramberri, ocurrió uno de los crímenes que más han quedado grabados en la memoria de los regiomontanos.
Aquella mañana, Antonia Lozano de Montemayor y su hija Florinda Montemayor se encontraban en su casa. Antonia tenía 54 años y Florinda era una joven de alrededor de 19 años.
Su esposo y padre, Delfino Montemayor, había salido a trabajar a la Fundidora de Monterrey. Horas después, al regresar a su domicilio, encontró la casa completamente alterada y descubrió que Antonia y Florinda habían sido asesinadas.
Las investigaciones apuntaron a que el crimen estaba relacionado con un robo. Los investigadores encontraron indicios que llevaron hasta personas relacionadas con la familia y, de acuerdo con las crónicas posteriores, entre los involucrados había familiares de Delfino.
Uno de los detalles que llamó la atención de las autoridades fue que no había señales claras de que la puerta hubiera sido forzada, lo que hizo pensar que los agresores pudieron haber tenido acceso a la casa sin necesidad de entrar por la fuerza.
🔎 ¿Y cómo atraparon a los responsables?
Con el paso de los años surgió una de las historias más famosas alrededor del caso: se decía que en la casa había un loro que repetía “¡No me mates, Gabriel!”, y que supuestamente sus palabras ayudaron a descubrir al asesino.
Sin embargo, esta parte pertenece principalmente a la leyenda popular. Las investigaciones históricas y periodísticas señalan otros elementos como las pistas encontradas por la policía y el rastro que condujo hasta una carnicería relacionada con uno de los sospechosos.
Los detenidos fueron posteriormente trasladados para continuar con las investigaciones. Los relatos sobre lo que ocurrió después también presentan algunas diferencias entre fuentes, pero coinciden en que varios de los implicados murieron durante un intento de escape mientras eran trasladados.
DE CRIMEN A LEYENDA
Con el paso de las décadas, la casa quedó asociada con historias de terror. Se hablaba de gritos, lamentos y supuestas apariciones dentro del inmueble.
La fama de la casa creció precisamente porque permaneció durante muchos años abandonada. Su aspecto deteriorado y la historia del doble asesinato hicieron que se convirtiera en uno de los lugares más misteriosos del Monterrey antiguo.
Pero es importante separar la historia de la leyenda: no existen pruebas verificadas de fenómenos paranormales. Esas historias forman parte del imaginario popular que se construyó alrededor del lugar.
Durante décadas, la Casa de Aramberri permaneció como un testigo silencioso de aquel crimen ocurrido en 1933.
Y aunque el tiempo pasó, la historia nunca desapareció.
Hoy, aquella vieja casona es conocida por una nueva generación, pero detrás de sus paredes permanece uno de los capítulos más oscuros de la historia de Monterrey.

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