Tal cual se tratara de un vulgar atraco el Gobierno del Estado priva a los municipios de las participaciones referentes al ISR, lo anterior derivado al hecho de que todos los ingresos correspondientes a Coahuila fueron otorgados como garantía de la enorme deuda que recién fue reestructurada y que ahora haciende a casi los cien mil millones de pesos pagaderos a cuarenta años; La deuda que en un inicio el Gobernador Rubén Moreira sostuvo podría pagarla en tres años ahora muestra su verdadera dimensión.
Muchos Alcaldes guardan silencio ante tal desvío bien por temor o en otros casos por complicidad, lo cierto es que tal substracción del presupuesto ocasiona perjuicios directos a los ciudadanos pues los municipios se ven limitados en la realización de obras; En municipios como Saltillo el Gobierno del Estado aun le adeuda ochenta millones referentes a las aportaciones comprometidas del ISN del 2015 además de que para el nuevo presupuesto la capital del Estado fue dejada fuera de dichas participaciones como inversión.
Mientras Rubén Moreira ejerce presión con medios afines para denostar tardanza en obras como la remodelación de la calle de Allende oculta el echo de que dichos avances lentos son provocados por su moratoria en la entrega de recursos desviados por su propia administración.
Cada día resulta para la administración Estatal más difícil esconder la pésima situación financiera en que tienen hundido al Estado y en igual sentido se dificulta ocultar las catástrofes provocadas por la inmensa deuda.





