
Peor que en los Gobiernos anteriores la corrupción continua vigente y más descarada que nunca, el Presidente López Obrador en definitiva debe ser cómplice o de plano un idiota para no ver lo que pasa en su gobierno, los discursos donde se pregona que haber desterrado a la corrupción solo resultan palabras huecas dirigidas para oídos de gente inocente, aferrada a creer o de plano tonta.
Es por además descarado que se utilice la pandemia para que miembros distinguidos de la 4T hagan fortunas, caso concreto las ventas que el hijo de Manuel Bartlett realizo mediante contratos de adjudicación directa con el Ejercito, la Marina, el ISSSTE y el IMSS, es evidente que existe una red de corrupción donde altos funcionarios de las distintas dependencias se encuentran coludidos, utilizando el mismo lenguaje del López Obrador podremos afirmar que los jefes de las fuerzas armadas de México son unos rateros, lo mismo se puede afirmar del Secretario de Salud y sus titulares en el IMSS y el ISSTE, solo de esa manera se explica que hubieran beneficiado con más de 180 millones de pesos al Hijo del Director de la CFE, de inicio se violenta la ley de adquisiciones y en segundo se observa la comisión de otro delito denominado tráfico de influencias.
En esto no se puede exculpar al responsable de la fiscalía anticorrupción ni tampoco a la Secretaría de la función pública, ambas figuras deben estar coludidas, o al menos eso se debe presumir si es que no actúan al respecto, eliminan los contratos, llaman a cuentas a los altos funcionarios del ejército, marina y salud y meten en la cárcel a Manuel Bartlett, en tanto no pase eso todos podremos sospechas que de su complicidad.
Al final de cuentas el Gobierno de la 4 T resultó igual que Gobiernos del pasado con la agravante de que engañaron a millones de personas haciéndolos pensar que eran diferentes.


