En una imagen procedente de Birmingham, Inglaterra, se aprecia al gobernador Rubén Moreira posando junto a un flamante auto Jaguar. Se le ve sonriente e inquieto, algo de esa máquina llama poderosamente su atención.
Definitivamente no pasa por su mente la idea de conducir el coupé 2015 valuado en 149 mil dólares. Tendría poco sentido escuchar la famosa canción cubana “Hasta siempre, comandante” en las bocinas de un Jaguar.
En realidad, la reciente visita que una comitiva, encabezada por el Gobernador, realizó a la armadora de autos Jaguar, ubicada en las cercanías de Birmingham, ciudad insignia de la Revolución Industrial inglesa, debió tener un propósito más trascendente, directamente relacionado con el desarrollo económico de la entidad: convencer a los ejecutivos de la empresa de que Coahuila es una opción superior para la instalación de una planta en México.
Y es que después del anuncio que, en abril de este año, hicieran los ejecutivos de la marca, en el sentido de que México es una “opción muy fuerte” para fabricar las famosas camionetas Rover, los cazadores de inversiones extranjeras, ubicados en diferentes estados del país, alistaron sus mejores armas de promoción.
Con Jaguar Land Rover, Coahuila estaría emprendiendo un intento más para atraer una nueva armadora de vehículos. El Gobernador Moreira también estaría jugando una de sus últimas cartas para asegurar en su sexenio una inversión automotriz del tipo Premium.
Coahuila lo intentó con la BMW, Toyota y Kia, no obstante, pudieron más los incentivos que ofrecieron los gobiernos de SLP, Guanajuato y Nuevo León. Hyundai, de la cual se espera su decisión para instalar una planta en México, y sobre la que Coahuila también puso en la mira, tiene, a decir de los especialistas, un pie en Nuevo León, junto a su subsidiaria Kia.
Algunas condiciones como, por ejemplo, el retraso en los proyectos del gas shale (el Plan Quinquenal de Licitaciones 2015-2019 deja a los proyectos de Coahuila hasta las últimas rondas), la caída en los precios del acero y su impacto en la industria siderúrgica de la Región Centro, la dificultades para atraer inversiones alternativas (aeronáutica, por ejemplo) que diversifiquen la oferta productiva, y los recortes presupuestales, obligan a retomar con mayor agresividad la promoción del estado para la atracción de inversiones.
Traer un nueva armadora automotriz a Coahuila, no es sólo una cuestión de orgullo sexenal. Es, por necesidad, un asunto estratégico para el desarrollo del estado.
Las inversiones y los empleos traerían un renovado y decisivo impulso a la entidad; como en Guanajuato lo están haciendo las nuevas plantas automotrices Mazda, Honda, Toyota y Ford (las autoridades de Guanajuato aseguran que irán por más).
Es cierto, las inversiones automotrices no han dejado de fluir hacia la entidad. Sin embargo, no es lo mismo que Kia se ubique en Nuevo León, esperando que algunos de sus proveedores deseen instalarse en los estados vecinos, a que Jaguar se sitúe en Coahuila y llevar mano para la instalación de proveedores de primera línea en algunas de las regiones y municipios de la entidad.
En Saltillo y su zona conurbada se respira calma y abunda el empleo industrial, en gran parte debido al soporte de las plantas automotrices instaladas en la región. Sin embargo, a ciudades como Torreón y Monclova no les vendría nada mal diversificar su estructura productiva; las circunstancias nos dictan que, para lograrlo, lo automotriz continúa siendo, no la única, pero sí la más viable opción. Y si es una armadora Premium, mil veces mejor.
El tiempo apremia. Además, el boom automotriz tiene su límite. Antes de 2017, Ranault y Jaguar pudieran ser las únicas marcas que entren en juego.
Coahuila no la tiene fácil. Algunos estados que compiten por estas plantas, lo hacen con políticas de promoción bastante más agresivas. Ahí tiene usted a SLP y su bondadosa “cartera”; a Nuevo León con su posición privilegiada en competitividad; a Querétaro con sus altas tasas de crecimiento y elevada conectividad; y ni hablar de Guanajuato con su eficiente outsourcing especializado en la atracción de inversión extranjera automotriz.
¿El equipo estatal de promoción logrará en esta ocasión obtener el preciado trofeo? ¿Surtirá efecto la visita del titular del Ejecutivo a una de plantas de la empresa? Esperemos que la imagen junto al coupé no quede sólo para el recuerdo.
Escrito por: Rubén Olvera Marines
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