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Hay que “Tantearnos”. Se nos pasó la mano en dar el poder político al Presidente y a su partido dentro del Congreso.
La concentración de poder en el ejecutivo y legislativo a un solo partido, está resultando contradictoria y demasiado peligrosa. Al parecer el Presidencialismo que nuestros avances democráticos habían logrado erradicar, está volviendo con más fuerza dado el autoritarismo mostrado por AMLO y un Congreso que se le ha olvidado que es representante de los intereses de sus representados en cada distrito, los cuales no son los mismos en cada estado ni región del país. Parece que lo único importante es apoyar lo que quiere el Sr. Presidente, al más viejo estilo Priista. No importa si se ataca organismos civiles representantes de la sociedad o las 2000 observaciones hechas por la oposición en el presupuesto de egresos y que no se tomaron en cuenta. Se está malinterpretando la democracia, apoyado en las políticas clientelares de otorgamiento de becas, pensiones y apoyos al campo. Eso no es combatir la pobreza, es administrarla y condicionar el voto presente y futuro. No hay que engañarse, esto es lo que mantiene la popularidad de AMLO y esta claro que la economía, educación, la seguridad y la salud no son la prioridad.
El margen de acción de la actual administración ha sido eliminar ciertos vicios (condonaciones de impuestos a las grandes empresas) y quitar gastos excesivos de la burocracia en sus diferentes niveles y sectores (Austeridad Republicana). El combate a la corrupción, bandera principal del presidente, está todavía en veremos al ser totalmente selectiva y solo orientarse a hechos pasados. Al parecer parten del supuesto que por arte de magia las asignaciones directas de los proyectos, ya no implica corrupción. Por si las moscas, emiten un decreto que bloquea el acceso a la información de los proyectos claves insignia de la administración, aduciendo la seguridad nacional, violando la Constitución y desacreditando las pocas instituciones ciudadanas creadas para evitar todos los abusos y corrupción.
Todo esto apoyado por un partido con mayoría simple, que solo ha mostrado su incondicionalidad y apoyo a estas medidas. Repito, a nuestros diputados se les olvida que son los representantes de todo el pueblo y no solo de una facción. Es cierto que AMLO ha sido el presidente electo con mayor votación (30 millones de votos) pero el padrón electoral es de más de 90 millones. La diferencia está siendo arrastrada por ello y resulta ahora que la clase media es “aspiracionista”.
Desafortunadamente la oposición en lugar de combatir esto frontalmente y llevar la democracia al nivel deseado, están empeñados en luchas internas o acuerdos en lo oscurito que beneficien sus intereses en particular, léase PVEM y PT, u otros que condicionan su respaldo a cambio de algo más.
Hay que “Tantearnos” y reflexionar sobre este gran error.


