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“EL DINERO NO SE DA EN ÁRBOLES”
Desafortunadamente en México no hemos pasado de llevar los asuntos claves del país, en este caso la Contrarreforma Eléctrica al nivel de politiquería, disfrazando la democracia en foros de quien invitas a discutirla, siempre que esté a favor del gobierno federal. Los verdaderos expertos son relegados a segundo plano, sin tomar en cuenta su opinión.
La reforma eléctrica fue necesaria contemplarla desde mediados de los 90´s al reconocer que el gobierno federal no tenía los recursos económicos para hacerle frente a la infraestructura eléctrica necesaria para enfrentar el crecimiento de la economía y mucho menos para competir con el exterior y enfrentar la necesidad de generar energías limpias y renovables. Así llegaron inversionistas de España, Francia, USA, Canadá con mejores tecnologías y mucho menos contaminantes. La producción de energía eléctrica de estas empresas es mucha más eficiente a base de ciclos combinados de gas y vapor de agua y cogeneración, trayendo como resultado energía limpia y costos mucho menores a los de CFE.
La cruda realidad es que la CFE, de la energía que produce solo el 35% es renovable y es gracias a las hidroeléctricas. El resto se genera con recursos fósiles altamente contaminantes como el combustóleo y el carbón, la falta de inversión en sus instalaciones y la mala administración son la principal causa.
El estigma histórico que tiene AMLO con los españoles principalmente, parece que es la base de su necedad de darle a CFE el control total de la energía eléctrica en México. Iberdrola que se ha convertido en el blanco de ataques del Presidente, tiene en el país 10 plantas de generación eléctrica, con tecnología de producción eficiente y limpia. La última es el parque eólico instalado en Puebla. Lo que no se entiende es que México necesita energía limpia y a menor costo, lo que garantizara la sustentabilidad del país y su competencia con el exterior. Los recursos del país no son suficientes y es mucho más barato promover la inversión privada tanto interna como externa que contratar deuda a tasas de interés altas. La pandemia absorbió recursos de los gobiernos de todo el mundo, el dinero estará muy escaso y se debe estar consciente de los pocos recursos que se tienen.
Algunos datos fríos nos ayudaran a comprender esto. CFE tiene ventas anuales promedio de 27000 millones de dólares con una plantilla laboral de 90000 trabajadores, esto contrasta con Iberdrola cuya venta anual es superior a los 42000 millones de dólares y tiene 39000 empleados. Su mejor tecnología permite que su costo KWH unitario sea de menos de $ 1 peso, mientras CFE lo tiene en $ 2.2 pesos. Las empresas mexicanas han logrado mayor competitividad, ya que Iberdrola les vende entre $ 1.20 y $1.80 el KWH dependiendo del consumo y CFE se los vende a $2.80, con un curioso esquema que si consumes más y a horas pico el costo en lugar de bajar se puede más que duplicar. Esto solo se da ante el abuso de ser un monopolio natural permitido por las autoridades y la falta de capacidad e infraestructura para atender la demanda eléctrica.
Todo ello, nos lleva a concluir que volveríamos. a esquemas de hace más de 50 años. El país no tiene recursos para invertir lo que se requiere. Se necesita de inversionistas nacionales y extranjeros para garantizar el futuro. Las Finanzas Públicas empeorarán al gastar lo que no se tiene en programas sociales populistas y los pocos proyectos de infraestructura están muy regionalizados y sin una factibilidad económica bien sustentada.
“El dinero no se da en árboles”…. Bueno solo que sean de aguacates o limones.


