El ojo de Goliat
¿Qué es un santo, sino un gran pecador arrepentido? Diego de Muzzio.
Durante 1922 el psiquiatra Edward Pierce, recibe a un paciente singular, David Bradley, quien luego de participar en la Primera Guerra Mundial, trabajó en un gigantesco faro erigido en un peñón remoto del Atlántico Sur: “El Ojo de Goliat”. Producto de su estancia y claustrofóbico aislamiento, Bradley desarrolló un trastorno, resultado de su anterior trauma bélico, que incluye la aparición de un “doble fantasmal”, alucinaciones culposas y pérdida en la noción de la realidad.
Se trata de la novela “El ojo de Goliat”, (Perla ediciones, agosto 2026, 192 páginas), del excepcional escritor argentino, Diego Muzzio, con la que obtuvo el “Premio Fundación Medifé-Filba 2023”. Un libro que amén de integrarse como figura relevante de la narrativa contemporánea, explora con éxito el equilibrio entre dos épocas, un homenaje a la literatura del siglo XIX, pero, con una prosa de impecable actualidad psicológica y ficción borgeana sobre los laberintos de la consciencia.
Y es que como bien señala Muzzio: “Los hombres que un día se van a la guerra no regresan jamás. Los que vuelven son siempre otros: los dobles de los que una vez se fueron”. Partiendo de esta premisa, la narrativa se concentra en la arquitectura de la tensión, manejando con destreza las palabras como dispositivos efectivos en una trama que no genera monstruos explícitos o sobresaltos artificiales, sino que crea el suspenso desde un lenguaje nutrido en la mejor tradición literaria, una prosa hipnótica que emula el vaivén del mar o el chocar incesante de las olas, disfrazadas en el goteo constante de un reloj de pared, que en un consultorio psiquiátrico vigila igual que el ojo de un faro.
De la tradición anglosajona al gótico fantástico del Cono Sur, Muzzio nos lleva de la mano en una historia repleta de imágenes y profunda relación subjetiva, pues como sucede en la lógica del faro, que es simple y binaria: Luz es orden y salvación; oscuridad es caos y naufragio. Pero, ¿qué pasa cuando nos acercamos demasiado a la linterna del faro? Que la luz también nos ciega y no podemos ver más allá, obligando a nuestra mente a imaginar. Pues como bien menciona Muzzio, “La imaginación es la única arma, en la guerra contra la realidad”.
En tiempos de monopolio digital y tecnológico, leer un libro, es hacer revolución. Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.



