A fines de los setentas le negaron la oportunidad de filmar Flash Gordon, su gran héroe favorito. Entonces comenzó a desarrollar un nuevo proyecto. Cuando con un presupuesto de apenas 13 millones de dólares, George Lucas apostó su futuro como director para el Episodio IV de Star Wars, nunca pensó que algún día vendería la franquicia a Disney estudios por la friolera de 4 mil 500 millones de dólares.
«La Guerra de las Galaxias» en la historia, ha pasado a influir mucho más allá de una simple ópera espacial épica.
Tenemos su música, el soundtrack compuesto y producido por John Williams se convirtió en la banda sonora sinfónica más vendida de todos los tiempos. Simplemente no podemos imaginar a Darth Vader sin su famosa marcha imperial, o el arranque de los prólogos alejándose sin el tema principal.
La línea narrativa parte de un cuento de hadas clásico aunque vestido de futuro. Esto le permite traspasar la frontera de edades captando la atención tanto de niños como de adultos. Tenemos, princesas (Leia), villanos (Vader), monstruos (Jabba), castillos (Estrella de la muerte), magos y fantasmas (Obi Wan), duendes (Yoda), héroes (Luke), quijotes galácticos (Han Solo), escuderos (Chewbacca)… múltiples personajes hacen funcionar la trama como una suerte literal de universo expandido, donde decenas de historias particulares confluyen.
El género es una suerte de aventura mezclada hábilmente. Hay política y guerra (imperio y fuerza rebeldes), tragedia de teatro clásico (relación Vader y Luke), comedia (Tripio y Arturito), historia de amor (Solo y Leia), western galáctico (cantina de Mos Eisley), amistad y fraternidad (Orden Jedi), ciencia y tecnología (universo y galaxia) religión, espiritualidad y filosofía (la fuerza)…
Star Wars da comienzo a la era del cine moderno, los efectos especiales, la animación por computadora y sobre todo la mercadotecnia, la película traspasa el celuloide y se instala cómodamente en nuestros hogares a través de cualquier suerte de objeto imaginable: ropa, juguetes, libros, coleccionables, enseres domésticos, de oficina, cómics, legos, videojuegos…
Esa accesibilidad tan estrecha, le ha permitido permanecer vigente en cada historia familiar, ¿o cuántos no hemos disfrutado una épica batalla de sables de luz, aunque en nuestros tiempos usáramos palos de escoba? El mío pintado de rojo, porque siempre habrá narradores leales del lado oscuro.
Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.
Escrito por: Alberto Boardman


