Algo que vale la pena contar: “Será que la Democracia es el arte de manejar el circo desde la jaula de los simios…”

16 enero 2015
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democratieEl otro día mi torbellino de cinco años estaba viendo por primera vez mi colección de películas de “Niyaya Jones” (Indiana Jones, pero el chamaco lo rebautizó como “Niyaya” porque según su leal saber y entender de intrépido aventurero más interesado en un látigo y un sombrero que por la correcta pronunciación, así se dice). Quizá en relación a los animales que de pronto aparecen en dichos filmes, me dijo de pronto que tenía ganas de ir al circo. Muy bien, le contesté, esperemos a que uno llegue a la ciudad. Sí, me dijo con mucho entusiasmo, quiero ver los elefantes, los caballos, los changos, los camellos… Le contesté que difícilmente eso podría ser posible, ya que actualmente en gran parte de nuestro territorio nacional los circos con espectáculos de animales se encontraban prohibidos y bueno, así continuamos la conversación hablando sobre el tema de la protección animal y todo eso. Ni que decir que finalmente no quedó satisfecho con la explicación política, pero lo cierto es que me hizo reflexionar.

Hace muchos años, recuerdo el conocido refrán que llegamos a escuchar de los abuelos en el que se decía que “Al pueblo se le mantenía contento con pan y circo”. Hoy cada vez hay menos pan y prácticamente de acuerdo a las nuevas reformas de protección animal, nada de circo. Atendiendo claro, literalmente el concepto de “circo” como esa forma clásica de diversión tan apreciada por niños y adultos. La palabra procede del latín “circus” y se refería al escenario romano donde se realizaban una serie de actos sorprendentes, en el que por supuesto se incluían animales.

Antes del circo tal y como llegamos a conocerlo en los últimos años, los precursores fueron los juglares, saltimbanquis, magos y acróbatas que durante mucho tiempo fueron parte medular de las atracciones que ofrecían los artistas en las caravana que iban visitando pueblos y ciudades. Ya de manera moderna, el circo como tal, apareció por primera vez en Inglaterra por ahí de 1770 siendo que durante los años siguientes se volvió tan popular que la actividad circense se extendió por el mundo. Los payasos heredaron la tradición de aquellos precursores y le adicionaron el toque humorístico.

Sin duda alguna que los números realizados con animales adiestrados, resultan tanto de los más antiguos como de los más atractivos en el espectáculo circense. Hoy en día, al menos en nuestro país, son historia.

Me parece que la medida sobre la prohibición a los circos con animales es en demasía radical, pero sobre todo, “floja”. No quisieron ponerse a diseñar toda una estructura de regulación real y sobre todo eficaz en beneficio de los derechos de los animales, hubiera sido una opción seguramente más costosa, pero mucho mejor que dejarlos prácticamente, sin empleo.

Y es que entonces el debate se abre y seguramente generará a la larga muchos más conflictos que los que ya acarrea. Porque, hablamos de maltrato animal, de cautiverio, ¿no? A ver, habría entonces que fiscalizar también, zoológicos, parques de atracciones fijos que utilizan animales acuáticos, los espectáculos tradicionales mexicanos como las charreadas, en fin, todo aquel negocio, comercio o espectáculo que involucre animales vivos. Seguramente, hasta los extintos “pajaritos de la suerte” que con su pico te daban un mensaje del destino. Y es que finalmente de lo que se trata es de la protección a los animales ¿no? Seguramente entonces el descuido, cautiverio, mala alimentación y maltrato también aplica para todas estas atracciones.

Luego existe también un problema mucho más complicado, las mascotas. Porque si de todos los animales hablamos habría que ser parejos. ¿Cuántas personas son dueños de mascotas que enfrentan un maltrato o descuido constante? y ¿quién los regula? ¿quién los castiga? Nadie.

Perros, gatos, aves y todo tipo de animales domésticos, hacinados, amarrados, en las azoteas, mal alimentados, sin vacunas, golpeados y maltratados, ¿Qué quizá no son mayoría, respecto a los que existen en los circos? Creo que tal vez, como buenos jueces deberíamos haber empezado por la casa. La verdadera educación sobre la protección animal tendría que haber comenzado ahí, enseñando a nuestros hijos con el ejemplo, la responsabilidad que adquirimos cuando integramos una mascota como parte de la familia.

Los circos en la actualidad tendrán que echar mano de su ingenio para generar atracciones novedosas, seguramente basadas en la tecnología, que logren atrapar la atención del público y cumplan su objetivo al divertir. Pero nunca volverá a ser lo mismo sin animales. Nuestros hijos tendrán que contentarse con conocer elefantes, camellos, jirafas y changos en fotos y por televisión. Porque habrá quien tenga el recurso para trasladarse hasta el zoológico más cercano (mientras existan), pero, aquellas comunidades lejanas que esperaban con ansia los circos para conocer la magia de nuestra maravillosa naturaleza animal, tendrán que conformarse con ello. El otro riesgo que existe, es que los payasos al verse sin empleo comiencen a buscar oportunidades en la política, de hecho, algunos de ellos ya empezaron.

“La fiesta se ha apagado, las luces del teatro ya no existen, estoy en la nada del circo, no queda sino un traje raído, cansado, descolorido.” Hanni Ossott

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.

Escrito por Alberto Boardman
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