Surgen nuevas pruebas que vinculan al «Niño Verde» con muerte de modelo

24 diciembre 2014
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verdfeLa investigación del caso del suicidio de la modelo búlgara Galina Chankova Chanev, ocurrido en Cancún en abril de 2011, podría dar un giro al revelarse que fue ultrajada e intentó defenderse de sus agresores antes de quitarse la vida, arrojándose desde la terraza del piso 19 de la Torre Emerald Cancún, donde se celebraba una fiesta organizada por el ex dirigente del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Jorge Emilio González Martínez.

De acuerdo a un reportaje de la reviste Luces del Siglo de Quintana Roo, el dato se encuentra incluido en el informe del levantamiento de cadáver que realizó el médico forense de la Procuraduría General de Justicia de Quintana Roo, Alberto Domínguez, la madrugada del 2 de abril de 2011.

El texto asegura que antes de su muerte, Chankova Chanev llegó al aeropuerto de Cancún, procedente de Ámsterdam, Holanda, acompañada de de Gergana o Ivanova Ralitsa, para trabajar para una agencia de modelos en una fiesta organizada por el entonces líder del PVEM.

La revista asegura que esa fue parte de la declaración que hizo la madrugada del 2 de abril el búlgaro Mario Pidev ante el subprocurador de la Zona Norte, Ludwig Alejandro Vivas Arjona, y la representante de la Fiscalía Especializada en Delitos Sexuales, Ingrid Alejandrina Flores Arjona.

Pidev, identificado como amigo del «Niño Verde», y operador de la agencia de modelos internacionales, declaró que vivía en el departamento donde ocurrió el incidente, mismo que le prestó el propio González Martínez, dueño del inmueble.

El búlgaro aseguró que su amigo fue quien le pidió organizar la fiesta y contratar a las modelos. Dentro de esta declaración, asentada en la averiguación previa CAN/1617/2011, Pidev narró las últimas horas de vida de Galina Chankova y mencionó desde que llegó al aeropuerto de Cancún, los preparativos y el desarrollo de la fiesta, hasta cuando salió furiosa de la habitación, donde estaba con dos hombres, para exigir sin éxito que la sacaran del lugar o buscaría otra forma de irse.

«Galina no quería como escuchar (sic) y solamente vimos cómo se aferró con las manos al balcón y se brincó al vacío», declaró el búlgaro.

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