DOMINGO DE LEYENDA : La leyenda de Aztlán, el lugar sagrado del que vinieron los aztecas

1 diciembre 2019
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(Mexcaltitán lo que muchos creen es  Aztlán )

Entre el sinfín de paisajes que deslumbraron a los españoles a su llegada a América continental, un sitio llamó poderosamente la atención de los conquistadores y cronistas por encima de todos los demás. No se trataba de la imponente ciudad de México-Tenochitlán, ni de Cozumel, la paradisiaca isla donde inició la Conquista de México en 1519.

A través de los relatos de los habitantes originarios, los españoles conocieron Aztlán, la leyenda de los aztecas, el lugar mítico desde donde los mexicas partieron para fundar la imponente Tenochtitlán. Escucharon en palabras del propio pueblo la historia de su emigración desde el norte que después de un largo andar, culminó en el Valle de Anáhuac, pero lo que más les sorprendió fue la descripción del sitio de procedencia de los aztecas: un islote en medio de un inmenso lago lleno de garzas y aves de todo tipo, de pescados de distintos tamaños y de vegetación hermosa que proveía de todo lo necesario para vivir. Los mexicas le llamaban Aztlán.

Según la leyenda, bajo la promesa de Huitzilopochtli, los aztatecas (originarios de Aztlán) partieron en busca de un sitio idóneo para formar una patria propia.

En el imaginario español marcado por el cristianismo, el sitio no podía sino compararse con el Edén de la tradición bíblica. Algunos cronistas llegaron a considerar que todo hombre y mujer que habitaba tal lugar era inmortal y, maravillados, no podían siquiera imaginar un sitio de más belleza y abundancia que la propia Tenochtitlán. La búsqueda de Aztlán, la leyenda de los aztecas, llevó a inaugurar expediciones de los conquistadores hacia el norte sin éxito alguno, obsesionados con las descripciones que la tradición nahua mantenía de aquél sitio:

«Allí gozaban de mucha cantidad de patos, de todo género de garzas, de cuervos marinos y gallinas de agua y de gallaretas. Gozaban del canto y melodía de los pajaritos de las cabezas coloradas y amarillas. Gozaron de muchas diferencias de hermosos y grandes pescados. Gozaron de gran frescura de arboledas que había por aquellas riberas, y de fuentes cercadas de sauces y de sabinas y de alisos grandes y hermosos»- Fray Diego de Durán

Según la leyenda, bajo la promesa de Huitzilopochtli, los aztatecas (originarios de Aztlán) partieron en busca de un sitio idóneo para formar una patria propia. La principal deidad mexica no sólo les guió sabiamente a través de su migración, evitando su asentamiento en Tula y revelando el lago de Texcoco como el sitio final de su largo andar, también les proveyó de armas y sustento para seguir en su camino.

Se trata de la columna vertebral del mito fundacional de Tenochitlán y a pesar de su aparente exactitud histórica, basta con comprender la naturaleza de cualquier leyenda para saber que muy posiblemente, Aztlán solamente sea un lugar reflejo de la cosmogonía nahua sin una ubicación geográfica definida.

Para algunos historiadores, es necesaria una búsqueda profunda sobre la ubicación precisa de Aztlán para encontrar el sitio del que proviene la misteriosa cultura nahua; sin embargo, tal quehacer obstinado en tomar la tradición oral como un recurso historiográfico ha provocado graves distorsiones, como que su ubicación está en Mexcaltitán, un islote en el estado de Nayarit.

La teoría más aceptada sobre Aztlán parte de su similitud con Tenochtitlán como explicación de una proyección al pasado. No obstante, la geografía centroamericana está llena de sitios similares. Una descripción de un islote en medio de un lago con montañas al fondo no resulta en una ubicación geográficamente precisa, especialmente en el par de sistemas montañosos que recorren México y las regiones centroamericanas similares.

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