1891-2019: Diario fotográfico del explorador Maudslay en México

16 octubre 2019
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De 1880 a 1891, el explorador inglés Alfred Maudslay fotografió al detalle viejas ciudades mayas en Honduras, Guatemala y el sur de México. No descubrió ninguna, otros lo habían hecho antes -al menos en un sentido arqueológico-, pero fue el primero en fotografiarlas con gran calidad. Las imágenes más antiguas de las ruinas de Palenque, Chichen Itza o Yaxchilán, visitadas cada año por millones de turistas, las tomó él. También hizo cientos de moldes de glifos y relieves. Desde Liverpool mandó barcos llenos de yeso, placas de vidrio y barriles con químicos al Golfo de México. Fue un visionario y ahora una alianza entre Google, el British Museum y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH, rescatan su legado.

Este martes, la iniciativa Arts & Culture de Google ha presentado la digitalización del archivo Maudslay, almacenado hasta hace pocos años en los sótanos del museo. El presidente de la junta directiva del British Museum, sir Richard Lambert, ha dicho que de los «ocho millones de piezas que componen las colecciones del centro, todas tienen una historia detrás». Eso aunque languidezcan en cajas viejas en el subsuelo londinense. Sin duda las piezas de Maudslay tienen su historia, pues constituyen una de las memorias arqueológicas más antiguas de México. La doctora Martha Cuevas, representante del INAH en la alianza, destacaba este martes en entrevista desde Palenque que «se trata del primer registro profesional de muchos sitios arqueológicos. Es la materia prima con que nosotros trabajamos».

Cuevas ha trabajado en Palenque desde 1996. Localizada en el actual Estado de Chiapas, Palenque fue una de las ciudades estado más importantes de la civilización maya. Abandonada siglos antes de la llegada de los españoles a México, fue redescubierta a finales del siglo XVIII, durante la colonia. Siguieron años de expolio y saqueos. «Aunque no es de los peores casos, sí que hubo saqueos», dice Cuevas. Algunos relieves fueron sacados a Estados Unidos en el siglo XIX y se lograron recuperar. Otros aparecieron en la iglesia del pueblo colonial, fundado en 1567. «Y también se llevaron del Templo del Sol, pero esas no se han recuperado».

La académica explica que su interés por las cerámicas antiguas de Palenque inauguró su relación con la ciudad. «Empecé por estudiar unos incensarios y efigies, objetos de culto donde están los dioses representados. Son objetos que dan cohesión a su actividad religiosa, muy elaborados. Fue muy exhaustivo: registramos tres toneladas de cerámica. Yo documentaba los objetos, los clasificaba y daba una interpretación de por qué estaban enterrados donde estaban».

Desde 2010, Cuevas se ha dedicado a organizar las colecciones del museo de Palenque. «En este contexto fue que nos contactamos con el Museo Británico y pedimos acceso a la colección Maudsley», explica. «Él dejó un registro extraordinario, muy avanzado para su época. Sus fotografías son excepcionales. Tenía en mente que si lograba dejar registro de estos sitios, la información le serviría a otros, para hacer por ejemplo el desciframiento epigráfico».

La joya de la corona de la colección apunta justamente a los glifos de Palenque. En sus andanzas por la ciudad, Maudslay hizo un molde en escayola de la escalera de jeroglíficos de la casa C del Palacio, construida por el gobernante Pakal en el siglo VII. Azotada por el clima selvático de Chiapas, sus relieves se fueron deteriorando, así que la única forma de conocer los glifos tal como eran -al menos tal como eran a finales del siglo XIX- eran los moldes del explorador. «Si el museo nos permitía la consulta de fotos y moldes, los epigrafistas que trabajan con nosotros podrían avanzar». Esto es, profundizar en la historia de Palenque. «Ellos pensaban que del material del museo podrían detectar alguno de los glifos que se hubieran dañado. Y coincidió con que ya estaban trabajando con Google».

La siguiente etapa de colaboración de la alianza será la instalación de una réplica de los relieves en piedra caliza, elaborados a partir de los moldes de Maudslay, sobre la escalera. De este modo se logrará preservar lo poco que queda de los relieves originales y permitirá a los visitantes observar cómo eran en 1891. Esto, han dicho este martes representantes de Google en Ciudad de México, ocurrirá «en los próximos meses».

 

 

 

Información de: El País

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