DOMINGO DE LEYENDA: LA GUARDIANA

15 septiembre 2019
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Cuenta la leyenda de una fotografía que pasando de generación en generación en una familia, a sido  la protección para sus mujeres y la desdicha para los esposos abusadores de ellas.

 

Al llegar a casa, Victor se encontró con una escena inesperada, su novia Sara, estaba sentada en la cama sollozando, mientras sujetaba una vieja foto entre sus manos.

-¿Qué te pasa mi amor,?

-Hola Victor, respondió sin mirarlo -debo hablar contigo y contarte algo muy importante.

Victor jamás había visto a Sara hablar tan en serio, ella siempre estaba tranquila y muy sonriente.
Victor, preocupado, se sentó a su lado y luego de abrazarla, se dispuso a escuchar.

-Dime mi amor, ¿Por qué estás así?

-Cuando te conocí, te conté sobre mi anterior relación, de como Luis era abusivo conmigo, me gritaba y me humillaba…a pesar de que yo hacía todo lo posible para hacerlo feliz…

-Si…lo recuerdo! -Victor le respondió muy incómodo, no era un tema de su agrado.

-Una noche él regresó borracho a casa y me golpeó, lo hizo tan fuerte que casi pierdo la conciencia, luego, se quedó dormido y aunque después me pidió perdón, me hirió en lo más profundo de mi alma.

Un par de días después, ya más tranquila, llamé a mi madre porque necesitaba desahogarme. Pero después de escucharme, me dijo algo que para mí no tenía sentido, me dijo que buscara dentro de una caja que ella había escondido en mi habitación sin que me diera cuenta.

Allí debería de encontrar una fotografía antigua, aproximadamente del año 1880, con una mujer vestida de negro con rostro avejentado y serio, sus manos blancas puestas sobre las rodillas, sentada en una silla de madera.

Me pareció una descripción algo tenebrosa y aunque le pregunté quién era, mi madre no me lo dijo, solo insistió en que la buscara.
Al encontrar la foto, para mi sorpresa, sólo estaba la silla de madera vacía, no había ninguna mujer sentada en ella, cuando llamé de nuevo a mi madre, ella de alguna forma ya lo sabía y me dijo que si la mujer no estaba en su silla, debía tomar inmediatamente algunas cosas y irme de la casa sin pensar siquiera en mirar atrás.

Yo no tenía idea de a qué se refería, pero ya había tomado la decisión de dejarlo, así que me fui lejos de Luis, incluso me olvidé de aquella foto, yo sólo pensaba en cuánto me había lastimado y juré no permitir que nadie me volviera a tratar así.

Antes de conocerte a ti, me enteré que Luis ya se había ido y regresé al apartamento donde vivíamos, estaba tal como lo había dejado pero un olor extraño se sentía por toda la casa, era un olor a podrido y no importaba cuánto limpiara, el repugnante olor persistía. Un día, vi una mancha en una pared y al tratar de limpiarla, se hizo un agujero y me di cuenta de que el olor nauseabundo provenía de allí. Con un martillo, derrumbé parte de la pared y….y fue entonces que…

-¿Qué? ¡Dime qué paso! -preguntó Victor que hasta ese momento no había pronunciado palabra, impactado por el relato de Sara.

-Él… él estaba allí, era Luis, o bueno, su cadáver putrefacto, aparentaba llevar meses muerto, tal vez el mismo tiempo que tenía yo de haberme ido de su lado, pero su cara…su cara estaba casi intacta, tenía una expresión de terror, como si hubiera muerto simplemente de espanto, unas huellas de manos de color negro todavía eran claras en su rostro.

Me quedé paralizada sin saber qué hacer…junto a él, se encontraba la foto de la silla vacía, o eso pensaba yo, porque al verla nuevamente, esta vez sí estaba la mujer sentada. Sonreía, no estaba seria como me la describió mi madre, y sus manos…sus manos no eran blancas, parecían estar sucias, como manchadas de negro.

No pude reaccionar y llamar a la policía, llamé a mi madre y antes de contarle nada, me dijo que sabía que la mujer había regresado a su silla y que Luis estaba muerto, le pedí explicaciones, le pedí que me dijera quién era esa mujer y si tenía algo que ver con la muerte de Luis.

Me dijo que esa foto estaba en nuestra familia por generaciones, que se trataba de un ente maligno que protege a las mujeres, invocado por alguna mujer de nuestra familia mucho tiempo atrás, para hacer frente a cualquier hombre que nos maltratase. Yo no sabía que mi madre, mi abuela, mi bisabuela y todas las anteriores tuvieron alguna vez novios o esposos abusadores y el ente los había asesinado. Cuando no está en la foto, es porque ya ha salido a atacar y luego regresa con el alma del hombre en sus manos, por eso quedan sucias de negro.

-¡Por Dios Sara!…¿Pero qué es todo esto que me cuentas? Es lo más terrorífico que he escuchado, y si todo es verdad yo…

-Lo es Victor, yo lo dudaba un poco, pero ya no.

-Pero…¿Por qué lloras? Si esto ¡ya lo sabías! ¿Qué ha pasado?

-Victor, yo te amo y lo sabes, te cuento esto, que no te dije antes, porque la semana pasada cuando tuvimos esa discusión…

-Sí, me enfadé, …pero…pero…eso ya es pasado, lo resolvimos amor, se que exageré, pero yo te amo.

-Yo sé que me amas Victor, pero esa noche te descontrolaste…

-Sara… amor, lo siento, sé que te dí un golpe, pero te pedí perdón, no volverá a pasar…

-Sé que no volverá a pasar, pero ya debo irme, en verdad te quiero mucho, le dijo con lágrimas en los ojos y la voz llena de congoja.

-¿A dónde vas? ¡Sara…Sara, no te vayas!

Las palabras de Victor parecían no llegar a sus oídos, Sara se levantó, tomó una pesada maleta y caminó hacia la puerta, lentamente, sin dirección clara, pero definitivamente lejos de allí.

Al ponerse en pie, dejó caer la foto al suelo, Victor aún sorprendido levantó la foto y un gesto de estupefacción nubló su rostro, con creciente terror, observó la silla de la fotografía vacía, y de golpe entendió la razón por la cual Sara estaba tan perturbada.

-Sara…Mi amor…¡perdóname, ayúdame!

-No puedo hacer nada, dijo ahogando un sollozo y continuó caminando, -lo siento mucho. Yo no debo estar aquí cuando ella venga, ya luego la foto volverá a mis manos.

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