Es hora de dejar de aferrarse a Touch ID

9 agosto 2017
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Ayer se puso fin a buena parte de las especulaciones sobre el próximo iPhone. Tendrá un diseño de marcos reducidos y un sistema de desbloqueo facial. Lejos de finiquitarse el debate, éste pasó a su siguiente evolución lógica: la fiabilidad del nuevo sistema de autenticación. Sin embargo, en este debate se esconde algo mucho mayor que nos indica el funcionamiento interno y manera de hacer las cosas de Apple. Pero antes de entrar en ello, empecemos por el principio.

Las dudas en torno al sensor dactilar

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En julio de 2012, Apple compraba AuthenTec por 365 millones de dólares. Tan sólo tardó un año en integrar esta tecnología en su siguiente iPhone, aunque es posible que su propia solución tuviera cierto grado de desarrollo. No partieron de cero, pero AuthenTec fue la pieza clave que faltaba para terminarlo a tiempo.

Si nos damos un paseo por el camino de la memoria y retrocedemos a julio del 2013, unos meses antes de la aparición del iPhone 5s, nos encontraremos con una situación similar a la actual. En Applesfera informábamos de la filtración del sensor dactilar en el siguiente iPhone a través de una beta de iOS 7. Un auténtico déjà vu.

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Dejando las coincidencias a un lado, lo que llama la atención es que varios lectores ponían en duda el entonces supuesto sensor dactilar del iPhone. Resumiéndolas:

  • Eso ya se ha intentado antes y fue un desastre, ver el caso del Motorola Atrix.
  • No va a evitar robos de iPhone, ahora cuando quieran hacerse con él además te cortarán el dedo.
  • Es innecesario si uno es cuidadoso con su iPhone y es absurdo pagar por lo que es en esencia un iPhone 5.
  • Cuando duermes, cualquiera puede colocar tu dedo en el iPhone y desbloquearlo.

Touch ID acabó funcionando a la perfección y sin la lentitud que muchos temían. No tuvo nada que ver con el Motorola Atrix o los sensores que había que deslizar en los portátiles de la época, que solían fallar más que una escopeta de feria. Más que evitar robos, obstruyó el acceso no autorizado al terminal por personas ajenas a él haciéndolo mucho más difícil. Creo que sucederá algo parecido con “Face ID”.

Pero lo que de verdad brilló con Touch ID fue que Apple no se quedó en un simple método de acceder al terminal. En esta primera iteración, el sensor servía además para autenticar pagos en la App Store y acceder a las contraseñas de Safari. También permitió incluir hasta 5 dedos diferentes. Y en la siguiente iteración, Apple añadió su sistema de pagos móviles construyendo encima de los cimientos establecidos por el iPhone 5s.

Touch ID no es lo que importa

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Touch ID es el ejemplo perfecto de tecnología invisible que es indistinguible de la magia. Aporta un gran valor al usuario en forma de comodidad, rapidez y seguridad. Pero con el paso del tiempo, uno tiende a perder la perspectiva y confunde el medio con el fin. La tecnología con su verdadero propósito, según la intención de Apple.

Es muy probable que Touch ID haya llegado al final de su desarrollo. Que la tecnología que integra no dé más de sí misma y que con la idea que tiene Apple de cara a futuro se haya convertido en un estorbo. Para nosotros sigue siendo perfectamente útil en los dispositivos actuales y se ha convertido en una parte fundamental de nuestra experiencia de usuario. Tanto, que no somos capaces de imaginarnos el uso diario sin este sensor. Y ahí es cuando equivocamos el medio con el fin.

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“Tienes que aprender a dejar ir las cosas, Jack”

Como fan de la serie Lost, hay una frase que se me quedó grabada en la mente. Es la que le dice el padre de Jack cuando éste era un niño: “tienes que aprender a dejar ir las cosas”. Y aplica perfectamente a este caso, porque hemos utilizado Touch ID tantas veces durante tanto tiempo, que nos hemos aferrado al sensory somos incapaces de dejarlo marchar.

Aún no conocemos la tecnología detrás de ese supuesto Face ID o comoquiera que acabe llamándose el nuevo sistema de Apple. Son detalles menores. Lo que sí es seguro es que como mínimo, será igual de bueno que Touch ID y al mismo tiempo abrirá la puerta a otros usos nuevos y mejores. Primero será ridiculizado, pero después no sabremos vivir sin ello.

Información de: Applesfera

 

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