Muere lentamente el Centro de Saltillo 

19 agosto 2026
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No se requiere ser muy observador para lograr darse cuenta de como el centro de la ciudad de Saltillo muere lentamente, no es solo el deterioro de sus casas, locales o fachadas, no es lo engorroso que resulta circular por sus calles o la imagen de el pasado que refleja con el aura algo viejo que palidece. 

Lo que antes fue el epicentro comercial de la ciudad hoy solo permanece en el recuerdo de aquellos que viven en su tercera edad. 

Importantes tiendas de abarrotes donde una gran parte de los habitantes solían hacer sus compras, zapaterías con aparadores llenos de luz que se tenían plenamente identificadas acorde a la calidad y precio de sus artículos. 

Negocios con venta de ropa en los cuales se vestía la mayoría de la gente de Saltillo, incluyendo ropa formal, casual o de trabajo contando con las mejores marcas de su momento. 

No se pueden dejar de lado importantes joyerías en la que comprar se convertía en un sinónimo de posición económica o tema de presunción, igual relojerías reconocidas sin pasar de largo grandes librerías y papelerías donde por fuerza quienes somos de la ciudad un día adquirimos la lista de útiles o los uniformes escolares.  

 

Hoy todo es distinto, las cosas lucen con un dejo de pasado y sabor a recuerdos invadidos de nostalgia revuelta con una pobreza que no es propia de ignorar. 

En sus plazas se respira tristeza, decadencia, hombres viejos que acuden a ver pasar el tiempo que terminan esquivando ofrecedoras ataviadas con ropa provocativa pero vieja, vieja como los recuerdos, mujeres de siluetas descompuestas, cuerpos tatuados, maquillaje barato que poco logra ocultar la realidad de una necesidad que ensombrece la decencia.  

Otros caminado con prisa como buscando lo que no se ha perdido y que en el centro no podrás encontrar, mujeres y hombres trabajadores a quienes las circunstancias envolvieron atándoles sin remedio a un comercio, a una actividad a un empleo que el miedo les obliga a conservar. 

Antes encontrar un local en el centro de Saltillo resultaba imposible, la gente peleaba por rentar un espacio, quienes lo tenían incluso pedían altas sumas como Guante por ceder el espacio, abrir lo que fuera era garantía de ganar dinero pero hoy eso terminó. 

Decenas de locales vacíos en renta, fachadas deterioradas, sucias pintarrajeadas, ventanas tapiadas, construcciones a punto de caer, vidrios rotos, cortinas cerradas, los reglamentos impuestos para conservar el centro histórico resultaron el peor cáncer para el primer cuadro de la ciudad. 

Hoy todo se va convirtiendo poco a poco en una pequeña zona de tolerancia en donde la noche, la obscuridad, las luces y la música en alto volumen confunden los sentidos generando una falsa condición estética de cantinas, antros, burdeles, piqueras y prostíbulos disfrazados de fondas. 

Prevalece con éxito algunas taquearías, lugares de comida rápida o puestos callejeros que son la opción presupuestal para quienes aun visitan el centro. 

La actividad predominante en nuestro viejo centro cambio drásticamente, hoy quedo substituida por la vida nocturna, la venta de alimentos y el consumo de alcohol, los comercios que van cerrando tienden a convertirse en eso.  

Al tiempo no lejano lo podremos observar, el centro no será lo mismo ni contará con nada de histórico, el crecimiento urbano lo absorbió, nunca mas retornara a ser el punto neurálgico del comercio en la ciudad, su deterioro continuará y un día nadie sabrá que sucedió. 

Seguro todo se reducirá al primer cuadro de la ciudad, mientras permanezca el palacio de gobierno y la Catedral algo en recuerdo continuará latiendo. 

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