Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum habla de «el mejor sistema de salud del mundo», los trabajadores del IMSS tomaron las calles de todo el país porque ya no tienen ni con qué curar.
No es una protesta sindical. Es un grito de auxilio.
Desde el 8 de octubre, médicos, enfermeras y personal del IMSS de Veracruz, Durango, Chihuahua, Michoacán, Jalisco, Nuevo León y CDMX se plantaron frente a SEGOB. El diálogo fracasó. El resultado: bloqueos en 19 puntos de la CDMX el 9 de octubre, cierres en la México-Querétaro por más de 13 horas, Reforma e Insurgentes paralizados, y hasta el 13 de octubre una megamarcha nacional a la que ya se sumaron CNTE y trabajadores del Metro.
¿Sus exigencias? Lo básico que el gobierno no puede garantizar:
*1. No hay medicinas.* El propio personal denuncia que de 10 medicamentos recetados, en farmacia surten 2. Faltan gasas, alcohol, cánulas, oxímetros, camillas y sábanas. En hospitales como el Morelos, cancelaron consultas de primera vez y suspendieron cirugías por falta de insumos y aire acondicionado.
*2. Salarios de miseria.* Les impusieron un aumento de 2.9%, por debajo de la inflación de 3.45%. Los trabajadores lo calificaron como «un insulto» y exigen 10%.
*3. Hospitales en ruinas.* Denuncian tomógrafos descompuestos, falta de tubos para laboratorio, elevadores que no sirven y turnos sin cubrir por falta de personal.
Y mientras esto pasa, el SNTSS de Rafael Olivos Hernández avaló el aumento raquítico y le dio la espalda a su base. Por eso la consigna en Tijuana fue clara: «¡No te vayas a enfermar, no tenemos material!»
Sheinbaum ya tuvo que admitir que las demandas son «legítimas» y que hay desabasto, aunque intentó desviar el tema criticando a comentaristas. Legítimas son, pero llegan tarde. Llegan después de 18 bebés muertos por infecciones en una UCI de Guadalajara, después de meses de pacientes peregrinando por sus medicinas.
El IMSS no está en crisis. Está quebrado. Y los que hoy bloquean las calles son los mismos que mañana tienen que salvar vidas sin guantes, sin jeringas y sin medicamentos.





