Sin duda uno de los lugares emblemáticos de la Ciudad continúa siendo la Alameda Zaragoza, un lugar que de cierta forma incita a la tranquilidad y el sosiego.
En cualquier temporada del año la Alameda invita a visitarla, pasear por sus pasillos, recorrer la periferia de la misma o simplemente sentarse frente al lago o alguno de los espacios internos como la plazoleta central.
Los domingos se ven familias disfrutando de un paseo en lancha, el área de juegos o ejercitándose, entre semana no es excepción, mucha gente acude a disfrutar el fresco que se deja sentir apenas escondiéndose el sol, sentarse en sus bancas para tener un momento de paz, de meditación o bien para dar acomodo a los pensamientos.

Las autoridades Municipales realizan un gran esfuerzo por mantenerla en condiciones, años atrás cuando su lago era mas profundo nadie puede negar ver las aguas verdosas que si bien no le quitaban su esplendor si distanciaba mucho de lo cristalino que luce hoy.
Por donde quiera se puede observar personal, bien sea recogiendo basura o tratando de remozar alguna área, resultando triste que algunas personas no valoren el esfuerzo o no abonen a que el lugar se mantenga bonito, gente tira la basura, lleva a sus mascotas y no recogen los desechos, ensucian las bancas, maltratan los jardines o en el peor de los casos actúan de forma vandálica dañando la infraestructura.

Esperemos que por muchos años el lugar continue siendo lo que hoy es, incluso que mejore, sin duda el esfuerzo debe ser compartido, que todos pongamos un granito de arena mara conservarla.
Pocos lugares existen igual que nuestra Alameda y seria una pena que un día dejáramos de contar con todo lo que hoy nos ofrece.





