Se trata de un colirio de doble acción que restaura la visión de cerca hasta 10 horas con una aplicación diaria. Los detalles.
La imágen se repite en todo el mundo: millones de personas extendiendo la mano, buscando sus lentes, antes de enfrentar la primera letra pequeña del día, como quien busca un salvavidas en un mar borroso. La presbicia, esa dificultad para enfocar de cerca que aparece con los años, se ha convertido en un ritual compartido y silencioso.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU (FDA) ha autorizado la venta en Estados Unidos un colirio de doble acción diseñado para restaurar la visión de cerca en personas con presbicia durante hasta diez horas con una sola aplicación diaria.
Desarrollado por la biotecnológica Tenpoint Therapeutics, se plantea como una alternativa capaz de reemplazar las gafas de lectura, con potencial de beneficiar a millones de personas que tienen dificultad para enfocar objetos próximos.
La aprobación llegó tras superar dos estudios clínicos de fase tres con un seguimiento de hasta doce meses y más de 72.000 días monitorizados de tratamiento. El medicamento, Yuvezzi, está dirigido a quienes, a partir de los 40 años, presentan endurecimiento del cristalino, una causa frecuente de la presbicia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de 2.000 millonesde personas padecen esta condición en todo el mundo, y prevé que la cifra supere los 4.000 millones en 2050.
La eficacia de Yuvezzi reside en la combinación de carbachol y tartrato de brimonidina. El primero restringe el diámetro de la pupila, generando el “efecto agujero de alfiler” que amplía la profundidad de campo y facilita el enfoque nítido de objetos cercanos. El segundo principio activo prolonga la contracción pupilar, extendiendo así la duración del efecto terapéutico a lo largo del día.
En cuanto a resultados clínicos, el medicamento muestra un inicio de acción a los treinta minutos y mantiene la mejoría visual durante un máximo de diez horas con una sola gota al día en cada ojo.
Los ensayos reflejaron mejoras notables en la agudeza visual cercana binocular sin corrección óptica durante al menos ocho horas. Además, solo el 2,8% de los participantes tratados con Yuvezzi presentó enrojecimiento ocular, a diferencia del 10,7% entre quienes recibieron carbachol como monoterapia. No se reportaron efectos adversos graves relacionados con el tratamiento durante los ensayos.
Este medicamento representa un progreso frente a otras opciones farmacológicas previas como Vuity (pilocarpina) y Vizz (acelidina), al ofrecer mayor duración del efecto con una única dosis diaria. Los tratamientos de este tipo actualmente disponibles tienen un rango de precios entre 70 y 100 dólares mensuales, aunque el coste definitivo aún no se ha confirmado, de acuerdo con lo publicado por El Confidencial.
El colirio, sin embargo, tiene limitaciones: su efecto máximo parece darse en pacientes de entre 40 y 55 años, una restricción que comparten otros productos similares. Además, no se recomienda el uso por personas que conducen de noche o desempeñan actividades en ambientes poco iluminados, ya que la reducción del tamaño pupilar disminuye la entrada de luz y puede suponer un riesgo.
Por ahora, la disponibilidad del colirio está restringida a Estados Unidos. Tenpoint Therapeutics ha alcanzado acuerdos de licencia en algunos países de Asia-Pacífico, pero no se ha establecido una fecha para su llegada a Europa o América Latina.
Las previsiones de la OMS, apuntan a un aumento significativo de la presbicia en los próximos 25 años, lo que subraya la relevancia potencial de un tratamiento cómodo y no invasivo como Yuvezzi a nivel mundial.
Henric Bjarke, director ejecutivo de la farmacéutica, valoró que la aprobación supone un avance esencial para quienes enfrentan la “presbicia y sus frustraciones diarias”, y puso en relieve las ventajas de la doble acción farmacológica. Por su parte, John Hovanesian, oftalmólogo de Harvard Eye Associates, advirtió que el impacto de la presbicia suele minimizarse y consideró que esta medicación responde a una necesidad real, ya que “las soluciones actuales no han resuelto las necesidades cotidianas” de los pacientes.
Con esta solución, las alternativas para tratar la vista cansada se amplían hacia opciones más prácticas y menos invasivas, consolidando una nueva vía en el abordaje de un problema cuya prevalencia sigue creciendo a nivel global.


