El Municipio de Castaños está lleno de leyendas de “aparecidos” que despiertan el interés de propios y extraños, quienes han comprobado que la mayoría de éstas son ciertas.
Una de las leyendas más conocida en dicha ciudad es la del “Puente de la Difunta”, la cual a dicho de gente de la región es cierta, debido a que por las noches, después de que se junta agua bajo el puente, se dice que se puede observar a una mujer que transita por las vías cercanas del ferrocarril.
Dicha leyenda establece que en el año !894, 10 años después del primer paso del tren por Castaños, el cual es el hoy llamado “Puente de la Difunta” se acumulaba una gran cantidad de agua durante la temporada de lluvia, la cual utilizaban las mujeres del pueblo para lavar.
A ese lugar acudía una mujer muy hermosa de nombre Ángeles, quien estaba casada con un hombre llamado Fortino, a quien constantemente le pedía permiso para lavar su ropa en el puente, sólo que lo hacía con la intención de verse con hombres con quien tenía amoríos, ya que tenía cinco años de casada y no había logrado concebir hijos pero que su máximo anhelo era tener uno, sin embargo, pensaba que su esposo era estéril y no quería afectarlo.
Los hombres, al saber de Ángeles, la pretendían, y para todos era conocido que después de la lluvia la encontrarían en el puente, pues era ahí donde se veía con sus amantes en un escondite en lo más alto del lugar.
Pero aconteció que un día, un hombre despechado porque Ángeles no quiso tener amoríos con él, fue con Fortino y le contó lo que su esposa hacía cada que iba a lavar al puente.
Fortino no podía creer lo que escuchaba, así que cuando su mujer llegó no dijo nada, sólo esperó el tiempo de las lluvias para poder comprobar lo que le contaron.
Un día después de una fuerte lluvia, Ángeles, si pensar que Fortino sabía de sus andanzas, le pidió permiso para ir a lavar, el cual fue concedido sin cuestionamiento.
Cuando llegó al puente encontró a dos hombres, por lo que les dice que primero estaría con uno y después con el otro, pero cuanto estaba en lo alto del puente con el primero, el que estaba abajo gritó: !Viene Fortino, viene Fortino por el riel!..
En ese instante se escuchó el tren, y Ángeles sacó la cabeza para ver dónde estaba Fortino y el tren se la cortó, por lo que desde ese día al lugar se le conoce así como “El Puente de la Difunta.”






