AVISO DE CURVAA Rubén Olvera

3 abril 2026
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Cristiano frente a cristianos

Si hoy entramos a Google Noticias y buscamos “cristianismo México”, lo primero que aparece no tiene nada que ver con la fe cristiana. Lo que encontramos son muchas notas sobre el futbolista portugués Cristiano Ronaldo y su ausencia en el partido contra la selección mexicana. 

Hay que avanzar varias páginas para encontrar algo sobre el significado de la muerte y resurrección de Jesucristo.

No es que el buscador confunda cristianismo, la religión, con Cristiano, el futbolista. En realidad, el algoritmo muestra lo que más se está leyendo en ese momento. Recordemos que se acerca el Mundial. Es normal que el fútbol domine la conversación. 

Pero hay algo que despierta la curiosidad. Estamos en plena Semana Santa y, en un país con más de 97 millones de católicos, sería de esperarse que miles, quizás millones, estuvieran hablando de los acontecimientos pascuales. 

Sin embargo, lo que predomina es el fútbol, no la conversación sobre la fe. Y eso significa que no se busca ni se comparte o, al menos, no lo suficiente para que los motores de búsqueda puedan registrarlo. En consecuencia, las noticias sobre el cristianismo en México no alcanzan tanta popularidad para llevarlas al primer plano de Google. 

¿Estamos frente a algo anecdótico? ¿Un sencillo reflejo de que hoy se habla más de los goles de Cristiano que de Cristo? ¿O se asoma aquí algo más profundo? 

No me refiero a que exista una crisis del cristianismo, pero sí podría estar sucediendo un cambio silencioso, principalmente en el catolicismo. Diversos estudios, de hecho, muestran que la afiliación religiosa va a la baja en las últimas décadas.   

Ahora bien, tampoco es para tanto. El fútbol y el cristianismo no son fenómenos comparables. Cada uno tiene sus propios espacios y formas de conversación. Además, las iglesias y templos siguen llenándose los domingos y México continúa entre los países con mayor número de bautizados en la fe católica.

Más aún, estudios recientes arrojan evidencia de que, al menos en Estados Unidos, el declive del cristianismo se ha desacelerado e incluso parece estabilizarse. En América Latina podría estar ocurriendo algo similar. 

Tal vez haya otra explicación. Otros estudios sugieren que lo religioso y lo espiritual parecen volverse cada vez más íntimos, menos visibles. 

La fe no está desapareciendo, solo está cambiando su forma de expresarse. Sobre todo entre los jóvenes, que tienden a vivirla de una forma más personal.

Y eso, hoy en día, no la hace menos auténtica. Al contrario, podría ser más fuerte, ya que nace y se cultiva internamente, al margen de la exposición pública y de algunos patrones culturales. 

Que no se hable de la muerte y resurrección de Jesús, o no se declare estar afiliado a una iglesia, no significa que la fe se esté apagando. A veces, el silencio también es una manera de creer. 

Y, por cierto, Cristiano Ronaldo es católico y acude a la iglesia cada semana. 

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