ALGO QUE VALE LA PENA LEER Por Alberto Boardman

13 marzo 2026
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Los caballos de Hitler

“No se puede borrar la historia. De hecho, no es posible entender el presente sin conocerla. Es como tomar un libro enorme y comenzar a leerlo a la mitad. Y el arte, es una parte esencial de esa historia.” Arthur Brand

Durante la Segunda Guerra Mundial, la cancillería de Berlín albergaba las obras de arte producidas por Arno Breker, Josef Thorak y Fritz Klimsch, favoritas de Adolf Hitler. En cada conquista de ciudades y poblaciones, el ejército alemán sustraía, además, todas las piezas de arte posibles. De esta manera, el führer pretendía proyectar la soberanía de la raza aria y posicionar Alemania como un eje cultural de la humanidad. Al paso de la Batalla de Berlín, el ejército rojo abrió fuego con su artillería provocando la destrucción del recinto y con ello, la supuesta pérdida de las emblemáticas obras, entre ellas, dos colosales esculturas de caballos de bronce esculpidos por Josef Thorak, que se encontraban dispuestas en el jardín.

Arthur Brand, investigador holandés de arte, ha dedicado su vida a la búsqueda y recuperación de piezas artísticas mediante técnicas de espionaje e indagaciones policiacas, entre las que se destacan incluso, la recuperación de algunos cuadros de Dalí y Picasso. Según cuenta el autor, en una reunión secreta le fue revelada información sobre el enigma de estos caballos de bronce desaparecidos de la cancillería alemana. El resultado de su investigación fue publicado por editorial Planeta en 2021, con el nombre de “Los caballos de Hitler”, pesquisa narrada en forma de novela sobre la recuperación de estos monumentos que se creían perdidos para siempre. Arriesgando su vida, Brand indaga en suburbios de Italia, Alemania y bélgica poblados de falsificadores y líderes de organizaciones sospechosas, que colmados de secretos, incertidumbres y redes de poder trafican con el arte.

Existen obras de arte cuyo valor reside en constituirse como testimonios tangibles del pasado, pues su intrínseca relación con las historias del poder les concede ser testigos de las ideas que marcaron su tiempo, pues como bien dijera el propio pintor alemán Paul Klee: “El arte no reproduce aquello que es visible, sino que hace visible aquello que no siempre lo es”.

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.

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