El asesinato de una madre y su hija en Argentina enciende las alarmas por la violencia durante la cuarentena

31 marzo 2020
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En estos días de cuarentena obligatoria, hay gritos que atraviesan ventanas para advertir a los vecinos del infierno que se vive en algunas casas puertas adentro. “Ayuda, ayuda”, chilló un niño de madrugada en Buenos Aires en mitad de la paliza que estaba recibiendo su madre. Desde el edificio de enfrente llamaron a la policía, que llegó media hora después y se llevó detenido al agresor. Pero hay víctimas que no pueden realizar una llamada de emergencia por miedo. Tampoco gritan. O no las escucha nadie. En Argentina, al menos seis mujeres y niñas han sido asesinadas en los primeros nueve días de aislamiento social y se han disparado las llamadas a las líneas habilitadas. Esta tarde, el movimiento Ni Una Menos convocó a un ruidazo para denunciar que muchas mujeres “se ven obligadas a cumplir cuarentena con un violento” y exigir medidas de protección.

Cristina Iglesias y su hija Ada, de siete años, fueron asesinadas por el hombre que se había confinado con ellas en su casa de Monte Chingolo, en la periferia sur de Buenos Aires. Este fin de semana, perros adiestrados guiaron a la policía hasta un pozo cavado en la vivienda. Las encontraron una sobre la otra, con puñaladas en el cuello, envueltas en una sábana. Romero, quien vivía con Iglesias desde hacía solo dos meses, confesó este lunes el doble homicidio ante un fiscal.

Ni Una Menos pide que la emergencia sanitaria no deje en segundo plano “que la violencia machista y patriarcal también es una pandemia” y anticipa que las víctimas mortales pueden crecer en este mes de encierro. “Las llamadas al 137 han aumentado un 120%”, afirma Eva Giberti, coordinadora del programa estatal llamado “Las víctimas contra las violencias”, responsable de esa línea telefónica en la capital argentina.

“Nos damos cuenta de que en esta situación intervienen mucho los vecinos porque las víctimas gritan, que es una de las pocas posibilidades que les quedan, salvo que se escondan en algún lugar como el baño”, señala Giberti. El 137 forma parte de los servicios esenciales frente a la pandemia de Covid-19 y no ha interrumpido su trabajo: cuando reciben una llamada se presentan con un policía en casa de la víctima y la sacan de la vivienda para llevarla a algún lugar seguro.

“Hemos sacado a mujeres muy golpeadas”, cuenta Giberti, preocupada por un aumento de la violencia que se intuye pero aún no es demasiado visible. El aislamiento social es necesario para evitar la propagación del virus, pero aumenta el peligro de las mujeres, niños y adolescentes que sufren violencia. Se les ha cerrado la posibilidad de ir a una comisaría a denunciar y ha complicado el acceso a redes afectivas, laborales y escolares a las que pedir ayuda, subraya Natalia Gherardi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género. La organización ha elaborado un decálogo en el que piden agudizar la escucha a responsables de líneas telefónicas especializadas en violencia y a docentes para detectar posibles agresiones.

“Hay veces en las que las mujeres no se quieren ir de la vivienda, pero llaman para que el agresor deje de golpearlas, que es algo que no podemos conseguir por teléfono”, detalla Giberti para explicar por qué pese al aumento de llamadas han disminuido las intervenciones domiciliarias. “Estos días tuvimos un caso en el que la mujer no se quería ir por miedo al coronavirus y lo que hizo el equipo fue actuar por presencia, quedándose dentro de la vivienda”.

Fuera de la capital argentina, las posibilidades son aún menores, ya que la línea nacional 144 no tiene una intervención directa, sino que asesora y deriva a instancias provinciales y locales. “Las mujeres que son víctima de agresión de su pareja tienen un teléfono donde llamar para pedir auxilio”, dijo hoy el presidente argentino, Alberto Fernández, en una charla por Instagram con el cantante puertoriqueño René Pérez, pero no supo decir cuál era. En la conversación, Fernández instó a hacer todo lo posible para evitar no sólo la violencia machista, sino también la violencia familiar y los suicidios.

Violencia contra niños y adolescentes

Uno de los grupos más vulnerables son los menores de edad. Organismos como Unicef advierten del riesgo que corren encerrados en casa con sus maltratadores y/o abusadores. “Ante el endurecimiento de las medidas de contención, aumenta el riesgo de que los niños sufran abusos, abandono, explotación y violencia”, dice un informe de Unicef de carácter global.

En enero, el Ministerio Público Tutelar de Buenos Aires reveló que ocho de cada diez niños argentinos víctimas de abuso sexual lo cuentan en la escuela después de recibir charlas de educación sexual integral que les permiten identificar y denunciar situaciones de abuso. Por eso, las organizaciones hacen hincapié en mantener abiertos los canales escolares para detectar situaciones de vulnerabilidad y poderles hacer frente.

Información de: el País

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