Muere Borja Domecq, ganadero de la emblemática Jandilla, a los 74 años a causa del coronavirus

23 marzo 2020
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Borja Domecq Solís era un señor del campo bravo, uno de sus emblemas. Jandilla era su divisa, su hierro, su vida. Una de las ganaderías más prestigiadas, cotizadas y codiciadas por las figuras. Que atravesaba un momento extraordinario ya en manos de su hijo Borja. Juan Pedro Domecq nos confirmaba la triste noticia de su fallecimiento. Su delicada salud de los últimos años atravesaba ahora el trance de una neumonía a consecuencia del maldito coronavirus. Y en la noche de este último domingo lo ingresaron. Había permanecido en su finca de Mérida hasta entonces. Tenía 74 años, para cumplir los 75 en octubre. Junto a sus hermanos, Juan Pedro y Fernando Domecq Solís, también ya desaparecidos, pusieron el encaste y la sangre Domecq en lo más alto.

Del manantial de bravura bebieron ganaderías como Fuente Ymbro, El Parralejo, Daniel Ruiz… Categoría y señorío en su hacer y en su caminar por la vida. En la memoria reciente, toros de fábula como ‘Horroroso’, lidiado en la Feria de Fallas de 2019, o grandes corridas como la de Feria de Abril, que lanzó la revelación de Pablo Aguado. Como también se recuerda la memorable fecha de la despedida de Juan José Padilla en Pamplona, uno de los feudos de Borja Domecq y su lugar de nacimiento.

La historia oficial de la ganadería es la que sigue, pero fue mucho más:

La vacada fue constituida en 1930, en la finca «Jandilla», donde continúa hoy en día, por Don Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, con vacas y sementales del Marqués de Tamarón y del Conde de la Corte, ambas de procedencia Parladé y casta Vistahermosa. Desde su fundación a su muerte en 1975, fue dirigida por don Juan Pedro Domecq y Díez, y hasta 1982 se lidió con el hierro de Veragua. En 1978, poco después de la muerte de don Juan Pedro Domecq y Díez, las nueve décimas partes de la vacada fueron transferidas del hierro de Veragua al actual y comenzó a lidiarse con el nombre de «Jandilla» en 1983. Desde 1975 a 1986 fue dirigida por su hijo don Fernando Domecq y Solís, y a partir de 1987 al fundar don Fernando su propia ganadería la dirección es ejercida por su hermano don Borja Domecq y Solís quien continúa en la actualidad. La vacada de los Juan Pedro, cuya sangre corre por numerosas ganaderías españolas y americanas actuales, se extiende por todos los países donde se crían toros bravos. El hierro de la estrella fue creado en 1943 por las hermanas doña Serafina y doña Enriqueta Moreno de la Cova con reses procedentes de las ganaderías de sus padres de origen Saltillo. En 1970 fue comprado por don Juan Pedro Domecq y Díez quien eliminó la totalidad de las reses.

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