DOMINGO DE LEYENDA: LA TUMBA DE LA VIEJITA EN MAGDALENA DE KINO (SONORA)

1 marzo 2020
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La leyenda que aun se cuenta entre los vecinos de ese barrio, habla de una viejecita que vivía en Guadalajara. Su hijo se había ido a los Estados Unidos a probar suerte. Estando allá se enroló en el Ejército para ir a la Primera Guerra Mundial.

Según una carta que quedó como testigo de esta tragedia de puño y letra del hijo, éste le pide a su madre al no poder ir a verla ya que se iba a la guerra, pero que quiere verla, que se viniera a Nogales en Ferrocarril, y que al bajarse en la estación caminaría en la mismo sentido del tren hasta llegar a un arroyo que a su vez la iba a conducir hasta la línea divisoria y que allí la iba a estar esperando. La Estación en Nogales estaba bastante retirada de la linea en aquel entonces…..

Pero aquella señora por equivocación se bajó en Magdalena al oír que llegaba a la Gendarmería Fiscal. Como en ese tiempo Nogales era muy pequeño, “la garita” estaba en Magdalena.

Siguió la viejecita por el mismo sentido del tren hasta encontrar un arroyo(de la Madera) tal y como se lo había dicho su hijo, por el cual se adentró. Cuando se vio perdida ya estaba oscureciendo, entonces pensó en subirse al cerro más alto para poder divisar. Y vio que el pueblo quedaba muy lejos,
ya que en ese tiempo apenas si tenía 3 mil habitantes. Y como se le hizo noche ya no supo ni qué hacer, buscó cómo pasarla allí, se acomodó en sus envoltorios y se quedó dormida.

En aquella soledad, para su desgracia la atacó una manada de coyotes hambrientos que dieron cuenta de ella. Al día siguiente un vecino que andaba a caballo vio las auras y pensó subir a ver qué animal estaba muerto, pero se encontró con los despojos de la viejecita.

Dio parte a la policía la cual encontró entre sus pertenencias la carta del hijo, y así fue como se supo la historia. El pueblo se sintió impactado con aquella tragedia y subieron a hacerle un montículo rústico.

La gente también iba a curiosear al enterarse de la forma tan cruel como había muerto la viejecita, presa de los salvajes animales de uña, por lo que en un acto de devoción salido de lo más puro del corazón tomaban una piedra, la besaban, y se la aventaban al montículo con la intención de espantarle los animales, ya que ella no había podido defenderse

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