*LA CIUDAD Y EL CIUDADANO.* POR: G.A.R.

14 mayo 2019
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SALTILLO, MENOS BUROCRACIA, MÁS INVERSIÓN.

LA FIESTA DE LA VENDIMIA EN PARRAS, EN OTRO NIVEL.

SE MANTIENE LA INFORMALIDAD ECONÓMICA Y LABORAL.

LA 4T BUSCA LIMPIAR LAS ADUANAS.

IMPERDIBLE CHARLA CON LÓPEZ OBRADOR.

EN COMERCIO, CHINA LE CONTESTA EL GOLPE A EU.

YA SE PERFILA EL FINAL DE JUEGO DE TRONOS.

SARAPEROS, A GANAR SERIES DE VISITANTES.

*LA CIUDAD.*
MENOS BUROCRACIA, MÁS INVERSIÓN.
Saltillo capta diariamente el interés de empresarios y emprendedores que buscan aprovechar las bondades de un mercado floreciente para materializar sus proyectos de negocios. La mejora regulatoria – la visión por simplificar y agilizar los trámites burocráticos – es un factor esencial en la toma de decisiones para quien va a poner en juego su talento, su tiempo, su dinero, y su patrimonio.
Fundamental para el futuro de la capital de Coahuila el que se siga facilitando la apertura de negocios y empresas.

*EL ESTADO.*
LA FIESTA DE LA VENDIMIA EN PARRAS, A OTRO NIVEL.
Programada para mediados de agosto, como sucede tradicionalmente, la Feria de Parras se ubica ya en un nivel muy superior como atractivo adicional de Pueblo Mágico, y se apura en sus preparativos, cuando ya solo faltan dos meses para su realización, esperando que este año puedan arribar a la cifra de 300 mil visitantes.
Cita referencial del verano coahuilense, esta fiesta, por la importancia nacional e internacional de la industria vitivinícola parrense es la mejor oportunidad para fortalecer el perfil turístico de la entidad, gracias al notable desarrollo e inversiones que han llegado en los últimos años a uno de nuestros municipios históricos, con mayores atractivos para el visitante.

*EL PAÍS.*
LA INFORMALIDAD ECONÓMICA Y LABORAL SE MANTIENE.

Es una mañana soleada de mayo en Ciudad de México y en una esquina de la calle de Niza que desemboca en el ajetreado Paseo de la Reforma —vía neurálgica de la capital—, Leonel Bernal ya tiene todo dispuesto en su carro de venta de chilaquiles.
Los oficinistas caminan apresurados con su cara aún de sueño, algunos con los auriculares al oído y la vista perdida en sus teléfonos móviles. Cruzan la avenida sorteando las largas hileras de vehículos, algunos sonando los cláxones ensordecedores, como si con ello pudieran hacer avanzar el tráfico mañanero.

En el puesto de Bernal algunas personas hacen una parada urgente para comprar el platillo: trozos de tortillas fritas bañadas en salsa verde o roja, con carne o pollo en hilachas y queso encima. Bernal llega a vender hasta 400 órdenes de chilaquiles en viernes, a 25 pesos el plato pequeño, 55 el grande.

El puesto “El Chilakil” ha sido su salvación después de haber perdido el trabajo dentro del sector formal, tras décadas dirigiendo una fábrica propia de producción de botellas, que cerró tras la crisis económica de 2008.

Con 60 años a cuestas era difícil, dice, que alguna empresa lo contratara. Su opción fue abrirse paso en el sector informal, en el que más de 30 millones de mexicanos se ganan la vida día a día en la que es la economía número 13 del mundo y la tercera más importante de América, después de Estados Unidos y Brasil.

“No había oportunidades”, dice Bernal mientras se acerca a su puesto un joven oficinista de cabello engominado e impecablemente vestido a comprar su munición de chilaquiles.

“Decidí emprender un negocio con la poca inversión que teníamos. Empecé con un puesto y actualmente tenemos dos y estamos tratando de crecer. La idea es aportar a la gente de oficina, que no todos los días puede ir a un restaurante, que pueda tener una buena comida a un precio asequible”.

Es lo que él llama “acercar una buena comida a los Godínez”, como en México se conoce de forma popular a quienes trabajan en el sector formal, en horarios de oficina y a la espera de un salario fijo a fin de mes.

En México “informal” abarca un amplio abanico de oficios, de oferta de productos y servicios. Pasearse por la capital de la República —inmensa metrópolis donde respiran más de 22 millones de personas—, significa toparse con carritos de comida callejera que impiden el paso, con sus propietarios ofreciendo tacos, huaraches, sopes, chilaquiles, frutas con chile, frutos secos.

Hay vendedores de dulces, cigarros y refrescos. También gente con banderines verdes llamando a los coches a que carguen combustible en alguna gasolinera u ofreciendo un espacio en un aparcamiento de una ciudad donde estacionarse es una odisea.

Están también las personas —generalmente mayores— que empacan las compras en los supermercados o quienes te extienden una servilleta de papel en los baños de los restaurantes.

El vendedor ambulante de tamales oaxaqueños que recorre en bicicleta las colonias de la clase media mexicana o el comprador de chatarra que grita a los capitalinos que está dispuesto a comprarles casi cualquier cosa vieja.

En los vagones del metro —sofocantes en las horas de mayor ocupación— circulan vendedores con todo tipo de cacharros colgando del cuerpo y en estaciones como la de Insurgentes, importante parada para quienes trabajan en alguna oficina de Reforma, los limpiabotas esperan con rostros expectantes a que uno de esos oficinistas que sale de la boca de la estación se detenga a pedir que le saque brillo a sus zapatos.

Para las autoridades mexicanas es gente que trabaja, aunque el trabajo sea precario, mal pagado o incluso muchas de ellas solo reciban propinas.

Las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI) muestran que el desempleo en México llegó en marzo al 3.6 %, comparable a Estados Unidos, donde marzo cerró con 3.8 % de desempleo, según un informe del Departamento del Tesoro. «La clave son las encuestas que hace el INEGI”, comenta Valeria Moy, directora general del organismo México, ¿cómo vamos?, un colectivo de académicos que analiza las políticas públicas y produce informes e investigaciones sobre el desempeño económico del país.

“El INEGI hace preguntas del tipo “¿usted trabajó una hora esta semana?” Si tu respuesta es sí, ya no estás desempleado. Una persona que vende dulces en la esquina, no se considera desempleada. Para considerar a alguien desempleado no debes tener empleo o tienes que estar buscando uno activamente”, explica.

La académica asegura que el trabajo informal tiene un “impacto tremendo” en la economía mexicana, que aún no ha sido cuantificado. “La informalidad no es únicamente lo que ves en las calles, es algo más complejo”, dice Moy, para quien la informalidad también incluye a personas que cuentan con un contrato, que pagan impuestos, pero que sus empresas no los han inscrito en el Instituto Mexicano de la Seguridad Social (IMSS).

“Hemos llegado a este nivel porque no solo no lo hemos arreglado, sino que lo hemos permitido. En México la informalidad no es ilegal, la ilegalidad depende del bien o servicio que ofrezcas. Esta ambigüedad ha permitido que el problema crezca. Lo hemos hecho cada vez más complejo.

Nuestro régimen fiscal también ha permitido que esto aumente: Volverte formal es costoso y no hay muchos incentivos para que las empresas tengan trabajadores formales. La formalidad sube el costo de nómina aproximadamente en 47 %”, explica Moy.

Trabajar con contrato pero sin beneficios fue la experiencia de Mariana Mosqueda, una joven de 30 años que laboró por cuatro en la Secretaría de Desarrollo Social. Originaria de Guanajuato, Mosqueda estudió Cultura y Arte, pero como no encontró un trabajo como gestora cultural —su anhelo— aceptó una propuesta para trabajar en la Ciudad de México.

Tenía 23 años. Fue recibida por amigos y empezó a laborar por 10,577 pesos al mes, aproximadamente 556 dólares al cambio actual. No todo fue como esperaba: su primer mes el salario se retrasó, no la inscribieron en la seguridad social, no tenía prestaciones y en el proceso los contratos cambiaron de ser anuales a mensuales.

Su jornada de trabajo comenzaba a las nueve y no tenía hora de salida. Durante unas vacaciones Mosqueda se fracturó unas costillas y fue cuando se percató de la importancia de estar asegurada: no pudo acceder a una clínica del IMSS para atenderse.

“Llegó un momento en 2015, en una reunión de fin de año cuando vi a mis amigos felices, realizados, satisfechos, libres, que me pregunté para qué estaba hecha, por qué no me sentía realizada”, cuenta Mosqueda.

Su decisión fue dejar su empleo y dedicarse a la confección. Su madre trabaja como costurera en una maquiladora y Mosqueda aprendió a coser desde los once años. Creó un taller de confección en su casa, en la Colonia Juárez de la Ciudad de México, y en ella se gana la vida arreglando prendas dañadas, cosiendo bolsos para una marca propia que registró o confeccionando vestidos.

Para poder mantenerse necesita, dice, ingresar 500 pesos al día, aproximadamente 26 dólares. No paga seguridad social, pero dice estar contenta. “No me dan ganas de regresar al sector formal. Mi experiencia trabajando con el Gobierno es que no tengo garantía de nada. Ahora soy libre, manejo mis horarios”, afirma.

Los bajos salarios y las condiciones laborales también alejan a los jóvenes del sector formal. Los salarios en México se han mantenido prácticamente estancados desde 2000 y el país se ubica en la cola de los países de la OCDE en cuanto a crecimiento de los ingresos de los trabajadores.

Un informe de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) muestra que el salario mínimo en México es de 1 982 dólares anuales, una pobre variación en comparación a hace casi dos décadas, cuando era de 1 788 dólares.

El mal desempeño queda en evidencia cuando se compara a México con otras economías de la OCDE: Mientras en Luxemburgo el salario mínimo pasó de 19 968 dólares en 2000, para 2017 este había aumentado a 23 777. México está incluso por debajo de Chile, donde el salario mínimo se cuantifica en 7 086 dólares anuales.

«Trabajo sí hay, pero es muy mal pagado y las condiciones laborales son feas», asegura Adriana Gómez, de 26 años, quien desde hace siete decidió trabajar por su cuenta, confeccionando joyería en arcilla que vende en bazares, por redes sociales y en dos museos de la Ciudad de México.

Gómez vive en Tlatelolco, vecindario tristemente célebre mundialmente por la masacre desatada en la cercana Plaza de las Tres Culturas contra estudiantes y civiles durante el Gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, en 1968.

El edificio en el que habita Gómez con su gato es una de las viejas moles de concreto que dominan el paisaje de esta zona de la Ciudad de México. Cuenta con un amplio apartamento con una vista privilegiada de la capital.

En una de las habitaciones creó su taller, donde trabaja la arcilla que convierte en coloridos corazones que pueden llegar a comprarse hasta en 20 dólares en la Casa Azul de Frida Khalo, en Coyoacán, al sur de la Ciudad. La chica ha creado su propia marca, Adri Nun, con presencia en las redes sociales.

La joven dice que es difícil abrirse paso como trabajadora por cuenta propia en México. Ella ha pedido financiamiento a instituciones públicas que apoyan a artesanos, pero se la han negado por no cumplir los criterios del Estado.

La académica Valeria Moy asegura que la falta de créditos al sector informal incide en que este sea menos productivo, aunque millones de mexicanos se empleen dentro de este ámbito de la economía. Adriana Gómez, por ejemplo, dice «pagar muchos impuestos», pero no siente que ese esfuerzo económico se convierta en apoyo para su iniciativa.

A pesar de todo asegura estar satisfecha, aunque no tenga prestaciones ni cotice en el seguro social. «No me gustaría buscar algo formal», afirma tajante. «No tengo seguro, ni un salario fijo a fin de mes, pero prefiero la libertad que tengo». Y concluye: «Tenemos que exigir que mejoren las condiciones de trabajo en el sector formal. Si pudiéramos mandar a volar a las empresas, algo cambiaría».

*4T.*
INTENTAN LIMPIAR LAS ADUANAS MEXICANAS.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) removió a los administradores de las aduanas de Manzanillo y Pantaco, esta última ubicada en la Ciudad de México, debido a actos de corrupción.

A través de sus redes sociales, Margarita Ríos-Farjat, jefa del órgano recaudador, informó que por órdenes del presidente Andrés Manuel López Obrador se realizó dicha acción, sin dar mayores detalles sobre los motivos.

“Por instrucción del presidente de la República, fueron desvinculados los administradores de las aduanas de Manzanillo y México (Pantaco), y del área de inteligencia aduanera. Asimismo, inició la intervención de la de Manzanillo por parte de funcionarios del SAT”, refirió la titular del fisco en Twitter.

En el caso de la aduana de Pantaco, ubicada en la delegación Azcapotzalco de la Ciudad de México, quien se desempeñaba aún la semana pasada como administrador era Erwin Lindirman Loyola.

En tanto, en la aduana de Manzanillo, quien ocupaba el cargo de administrador era Margarito Martín Salgaña, señalado, en diferentes ocasiones, por actos de corrupción.

Cabe destacar que el tema sobre la corrupción en aduanas ha sido tocado en las conferencias matutinas que lleva a cabo el Ejecutivo federal, en donde se le ha cuestionado sobre actos de corrupción en la aduana de Manzanillo.

“No tenemos por qué ocultarlo. Ya, se acabó el negocio y el contubernio en aduanas (…) una comisión del más alto nivel fue a Manzanillo y allá se enteraron de actos de corrupción. Nos informaron y ya se está procediendo, pero no sólo es ese caso”, declaró a medios el presidente en abril pasado.

Además, advirtió a los “corruptos que presenten sus renuncias”, ya que de esta manera no se haría público y la gente no se enteraría.

“Si se aferran pensando en que se van a colar, no lo van a lograr y, cuidando los procedimientos legales y no afectando la dignidad, a veces van a ser expuestos, lampareados. No tiene caso”, aseveró López Obrador.

No más corrupción
Actualmente, México cuenta con 49 aduanas en el territorio nacional y uno de sus principales retos para este sexenio es, de acuerdo con el gobierno, acabar con la corrupción que existe en éstas.

Ricardo Peralta Saucedo, administrador general de Aduanas, declaró para El Economista que una de las apuestas del SAT para acabar con la corrupción en las aduanas será la tecnología.

“La corrupción es una conducta delictiva, es inherente al ser humano. La gente que decide esto aquí ha hecho, ha tenido y ha encontrado un caldo de cultivo extraordinario porque para que se dé ese tipo de circunstancias se requiere una alianza, que es un fenómeno también social, que es la impunidad. Cuando la corrupción y la impunidad se encuentran, obviamente se logran cometer otros delitos”, aseveró.

Refirió que a su llegada al cargo, en diciembre pasado, encontró un vacío tecnológico, algo que busca revertir en este sexenio a través de diferentes acciones, como la adhesión al Convenio de Kyoto Revisado, el cual solicita mayor uso de ésta.

“Si la tecnología se sigue implementando, en todos los procesos de las aduanas, poco a poco estamos quitando la discrecionalidad del hombre y con ello, vamos a eliminar la corrupción, porque hoy todavía gran parte de los procesos es susceptible de la decisión de una persona y esa decisión queda sujeta a la posibilidad de una dádiva, de un favor o una presión”, explicó.

Además, con la tecnología lograrían incrementar el comercio exterior y, por ende, la recaudación tributaria. También, darían una imagen confiable a los inversionistas extranjeros para venir a México a hacer negocios.

Más casos
Lo ocurrido en las aduanas de Manzanillo y Pantaco no es el primer caso de corrupción en las aduanas que sale a la luz en este sexenio y en donde están involucrados trabajadores del SAT.

Peralta Saucedo informó que se habían procesado a 68 personas por actos de corrupción en las aduanas, de las cuales 18 eran funcionarios del SAT que ya se encuentran fuera del órgano recaudador.

Los actos de corrupción, principalmente, se cometieron en las aduanas de Tamaulipas, Chihuahua y Sonora, declaró.

Anteriormente, el administrador de aduanas precisó que quienes cometan delitos en las aduanas pueden ser acreedores de un castigo de hasta 12 años de cárcel; no obstante, precisó que buscan modificar la ley para que sean considerados como delitos graves y, de esta manera, los inculpados no tengan derecho a fianza y tengan prisión preventiva oficiosa.

Añadió que para combatir los delitos que sucedan en las aduanas, tanto de servidores públicos como de personas ajenas al gobierno, es necesario que se trabaje de la mano con otras agencias internacionales y locales.

Cambios en las aduanas
Utilizar más la tecnología, como rayos x, para evitar la importación o exportación de mercancía ilegal.
Adherirse al Convenio de Kyoto Revisado y lograr estar dentro de las 10 mejores aduanas a nivel mundial.
Aumentar la recaudación que se genera en las aduanas del país.
Lograr que la Iniciativa Privada invierta en aduanas y sus mejoras.
Implementar el despacho conjunto en las 19 aduanas que hay en frontera.
Ampliar el horario de las aduanas y puertos para incrementar las operaciones.
Agilizar y facilitar los procesos en las aduanas.
Crear el Instituto Nacional de Capacitación Aduanera y de Comercio Exterior.

*IMPERDIBLE.*
UNA CONVERSACIÓN CON LÓPEZ OBRADOR, POR EL DIRECTOR DE EL PERIÓDICO EL PAÍS, JUAN LUIS CEBRIÁN.

«¿Comunista yo? El comunismo es algo muy antiguo. Yo soy un liberal. Desde que la democracia existe las adscripciones políticas, los principios y las ideologías se resumen en realidad en esos dos grandes bloques: liberales y conservadores. Y yo soy un liberal”.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), tiene unos ojos claros y una sonrisa pícara que le confieren un cierto aire de ingenuidad, algunos podrían advertir incluso un deje de dulzura, solo matizado por su singular talento político y sus aires de visionario.

Nos hizo esa declaración cuando llevábamos casi dos horas platicando en la antesala de su despacho, el mismo que ocupara Benito Juárez.

Allí estábamos un grupo de juristas y analistas políticos involucrados en la defensa del Estado de derecho como pilar fundamental de la democracia; entre ellos no faltaban los escépticos de que el proyecto que AMLO ha puesto en marcha tras su arrolladora victoria acabe con éxito.

La transparencia de su discurso, su concreción y la seguridad con que lo pronuncia, terminó no obstante por convencer, y aún encandilar, a los más reacios. Es, pensé, todo un encantador de serpientes y nosotros somos los reptiles.

Al margen de los asuntos económicos, delegados en los tecnócratas de su Gobierno, y de la política exterior, sobre la que confiesa no es ningún especialista, sus esfuerzos se concentran prioritariamente en dos objetivos: la lucha contra la corrupción y contra la oleada de violencia que desde hace sexenios no ha hecho sino crecer en el país.

Dos cuestiones que no han de resolverse de la noche a la mañana y que demandan una convicción y un coraje en la acción política de primer orden. López Obrador es el presidente que más poder ha acumulado a lo largo de la historia de México, con la sola excepción de Porfirio Díaz.

Pero este terminó sus días en el exilio, mientras que la reforma que persigue el actual ocupante de la Silla del Águila encarna los deseos y las aspiraciones de una enorme multitud de ciudadanos mexicanos por encima de ideologías y aun de clases sociales.

No conviene menospreciar sin embargo las fortalezas del sistema político mexicano que nació de la revolución de octubre y plasmó su identidad en la Constitución de 1917.

Hace ya décadas, en ocasión de unas críticas que yo mismo hice sobre las carencias democráticas del PRI, el profesor Maurice Duverger, respetado intelectual de la época como experto analista de los sistemas constitucionales, me hizo una observación que permitía contemplar el escenario desde otro punto de vista.

“En México no hay auténtica democracia —señaló entonces—, como prácticamente en ninguna de las repúblicas de América Latina. Pero es preciso reconocer el valor de la estabilidad de su régimen, el único de toda la región que en más de 60 años no ha padecido un solo golpe de Estado”.

El precio de la estabilidad fue la ausencia de libertad en un régimen que mantenía formalidades democráticas. Tras la aventura del comandante Marcos en Chiapas hubo un paso adelante encabezado por el presidente Zedillo, al que su partido nunca perdonó que convocara elecciones auténticamente libres al final de su mandato.

Permitió así que el principal partido de la oposición llegara al poder. Después fracasaron todos los intentos de incorporación del sistema a la democracia del siglo XXI. Corrupción y violencia han mancillado el desempeño de un país que en muchos aspectos es ya una potencia y cuyas virtudes y éxitos contrastan con la desigualdad social y la exclusión que padecen millones de ciudadanos.

López Obrador es una consecuencia de dicha realidad que tantos se han empeñado en despreciar durante tanto tiempo. Abandera las promesas de construir una democracia social avanzada. Su práctica política está teñida de populismo y la verbosidad de que hace gala linda en ocasiones con la demagogia.

Pero no es un advenedizo al poder ni un revolucionario al uso. Fue un buen alcalde de la Ciudad de México, en donde ya ensayó algunas fórmulas políticas que utiliza en la actualidad, como las ruedas de prensa mañaneras.

También un correoso candidato a la presidencia en repetidas ocasiones, con lo que podría escribir mejor que ningún otro presidente de cualquier país el verdadero manual de resistencia.

Por lo demás hasta sus más fieros enemigos reconocen que es honesto a carta cabal, lo que de por sí es una cualidad no tan frecuente en la azarosa clase política mexicana.

La regeneración que persigue es más que un eslogan y se centra en proyectos legislativos concretos que merecen apoyo, aunque cuentan con la ventaja de que las cámaras están controladas mayoritariamente por el movimiento que le ha llevado a presidir el Ejecutivo.

Su propósito es que la lucha sin cuartel contra la corrupción no se convierta en una vendetta contra sus predecesores en el cargo sino en un punto final que permita mirar adelante. Pero para que algo así surta un efecto regenerador es preciso antes conocer la verdad de lo sucedido.

La memoria histórica en el México de hoy concierne sobre todo a la aclaración de homicidios que en el pasado reciente fueron permitidos o incluso promovidos por determinados poderes públicos; también saldrán a la luz coimas y sobornos que algunas empresas realizaron a cambio de concesiones del poder. Eso justifica el miedo de quienes pretenden argumentar con ideologías la simple y llana vulneración de la ley.

En mi reciente viaje al país azteca he podido comprobar la preocupación de sectores del empresariado ante la posibilidad de que las reformas constitucionales que se anuncian y la campaña contra la pobreza que el presidente lidera puedan derivar en un proceso de inspiración bolivariana.

Me parece una aprensión absolutamente infundada, basada en la ignorancia o en la ambición según los casos. Con sus errores y aciertos, AMLO se presenta ante quien le quiera oír como un patriota que quiere ser presidente de todos los mexicanos y no solo de quienes le votaron.

Y aspira a que su ley de punto final, se llame como se llame, suponga la reconciliación del país consigo mismo y con su historia.

En su visión, las cartas al rey Felipe y al papa Francisco sobre Hernán Cortés se inscriben en esa senda: pretenden abrir primero un debate sobre los excesos de la colonia y de las repúblicas independientes contra los pueblos originarios, para llegar después a una reconciliación que afecta desde luego a la historia de México, pero también a la de España.

Por lo demás, en este mundo descabezado de ilusiones, Andrés Manuel López Obrador puede reemplazar el liderazgo de una esperanza para América Latina que en su día ejerció Lula. Para eso es preciso que las fuerzas tradicionales del sistema comprendan la necesidad del cambio y se muestren dispuestas a colaborar.

Algunos aspiran a que el proceso desemboque en un periodo constituyente y en la elaboración de nuevas leyes que limiten los excesos del poder, en colusión frecuente y a veces delictiva con los que se ufanan de ser los dueños del país.

Resulta esencial por lo mismo garantizar la independencia de los tribunales y la seguridad en el ejercicio de su función. La tarea no será fácil pero la oportunidad está ahí. Un sector no desdeñable del empresariado local e inversores extranjeros, españoles incluidos, conspiró activamente antes de las elecciones contra la candidatura del actual mandatario.

Este ha incurrido en errores de bulto que él justifica con su voluntad decidida de hacer honor a sus promesas electorales. Muchos de los conjurados en su contra parecen darse cuenta ahora de que el poder actual lo va a seguir siendo durante los próximos seis años y piensan que más vale ayudar a que le vaya bien al país aunque quien lo gobierne no sea de su agrado.

Si la visión del presidente termina por germinar en la creación de un nuevo modelo para México, quizá no sea un sexenio, sino el tiempo de una generación el mínimo necesario para consolidarse. Ese nuevo México no es ya en cualquier caso un eslogan político sino una necesidad sentida y apoyada por amplias capas de la población incluso entre quienes no le votaron. Merece la pena desearles éxito.

*EL MUNDO.*
CHINA LE CONTESTA EL GOLPE A ESTADOS UNIDOS EN LA GUERRA COMERCIAL.
China ha respondido a EE UU. Este Gobierno elevará los aranceles de un 10% al 25% a 5.140 productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares.

La medida se produce como represalia porque Washington incrementó el viernes su gravamen a una lista de productos del país asiático por un valor de 200.000 millones de dólares. Los nuevos aranceles chinos se han anunciado a los 100 minutos de que Donald Trump acudiera a Twitter para aconsejar a Pekín que no respondiera al alza activada tres días atrás.
“Solo empeorará las cosas”, ha afirmado este lunes el republicano. EE UU aplica aranceles del 25% a la mitad de los productos importados chinos, por valor de 250.000 millones, y evalúa redoblar su desafío frente a Pekín con medidas para gravar bienes a los 300.000 millones restantes.

El aumento arancelario chino entrará en vigor el 1 de junio, aproximadamente la misma fecha en que comenzará a aplicarse de forma efectiva el estadounidense: cuando lleguen a puertos de EE UU los productos chinos incluidos en la medida y que zarparon después del 10 de mayo.

Según ha indicado este lunes el Ministerio de Finanzas en su página web, la medida anunciada representa “una respuesta al unilateralismo y al proteccionismo”. “China espera que Estados Unidos vuelva a la vía correcta de negociaciones bilaterales de comercio, de tal modo que se alcance un acuerdo mutuamente beneficioso y que convenga a ambos, sobre una base de igualdad y respeto mutuo”.

China ya había asegurado este fin de semana, por boca de su vice primer ministro y responsable de las negociaciones comerciales con EE UU, Liu He, que no surtirían efecto las medidas de presión de Washington para tratar de obligarle a aceptar un acuerdo en condiciones que considera lesivas para su soberanía.

Este lunes el portavoz del Ministerio de Exteriores, Geng Shuang, ha reiterado el mensaje en su rueda de prensa diaria: Pekín “nunca se rendirá a la presión externa”, ha afirmado. “Tenemos la determinación y la capacidad de defender nuestros intereses legítimos”.

*ENTRETENIMIENTO.*
HACIA DÓNDE SE ENCAMINA EL FINAL DE JUEGO DE TRONOS.

La batalla final de Juego de tronos, emitida esta madrugada, empezó en el tiempo de la fantasía (los castillos, barcos, dragones, caballos y caballeros de siempre sobre el tablero) para acabar de forma abrupta en el nuestro, con esos hombres, mujeres y niños cubiertos de sangre y ceniza que por desgracia no nos son tan ajenos.

Un inquietante túnel del tiempo para el que el realizador de este episodio (otra vez el oscuro Miguel Sapochnik) deslizó un simple detalle: en toda la recta final del episodio, ni la Khaleesi ni su único dragón vivo, Drogon, salieron en primer plano en la pantalla.

Quedaron reducidos así a un ente deshumanizado y abstracto que solo escupía terror y fuego. Todas las guerras son iguales y a una serie que le ha gustado jugar con el espectáculo de las estrategias militares al menos le faltaba reconocerlo.

Daenerys había prometido en la séptima temporada que ella no sería, como su padre, la Reina de las Cenizas, pero el hambre de poder lo corrompe todo, también a ella, la Rompedora de Cadenas. Reducida a un monstruo como sus enemigos, Juego de tronos liquida así a su principal heroína.

Tan solo queda el epílogo de casi una década de viaje y solo cabe esperar que los otros personajes vivos, Tyrion, Jon Nieve, Arya, Sansa y Bran Stark huyan de su lado.

En el caso de los hermanos Stark el destino parece claro, el norte. En el de Jon Nieve, ojalá fuese volver al “verdadero norte” junto a su lobo Fantasma (si me preguntan a mí, el verdadero amor de su vida), pero ahora mismo él es la única amenaza al trono de su tía; y a Tyrion, cumplidas sus peores pesadillas y último de los Lannister, solo le queda vivir para contarlo.

Desde la séptima temporada la amenaza de un final así, amargo para todos, estaba sobre la mesa. La ejecución de Lord Varys, “la voz del pueblo”, en los primeros minutos de esta madrugada confirmaba los peores presagios. Sapochnik, que ha firmado algunos de los mejores capítulos de la serie, entre ellos La batalla de los bastardos o La larga noche, volvió a demostrar su capacidad para desenvolverse entre el caos.

Otra vez un guion de pocas palabras, de duelos entre hermanos, de multitudes acorraladas, donde los escombros de una ciudad lo entierran todo. El sueño de un mundo mejor, aniquilado. En el único encuentro cara a cara entre los dos personajes principales, Jon Nieve y Daenerys, el peso de la tragedia volvió a caer sobre los hombros del bastardo de Invernalia.

La reina de las cenizas y su particular cenizo, un incapaz para la farsa y la felicidad. Sin amor, su reina pronunció sus últimos designios: “Entonces miedo”.

Quizá lo sorprendente a estas alturas es que la Khaleesi se haya convertido en un icono feminista pese a muchos de sus irritantes defectos; el principal, su obsesión con alcanzar a toda costa el trono, y que por el contrario no lo sea un personaje femenino que le dobla en inteligencia y astucia: Sansa Stark.

Como su madre, Catelyn Stark, y a diferencia de su hermana Arya o de la propia Khaleesi, Sansa representa la fuerza del sentido común, aunque sea más sexy cabalgar sobre dragones, salir desnuda e indemne de una pira de fuego y creerte la dueña y señora de todo.

La deriva autoritaria de la Madre de los Dragones viene de varias temporadas atrás, no es algo metido con calzador a última hora. En la séptima temporada es el propio Tyrion quien le dice a Cersei que la diferencia entre la Khaleesi y ella es que la primera se teme a sí misma. Poco más.

Avance del capítulo final de ‘Juego de tronos’.
La batalla final fue letal para los Lannister. Una Cersei entre lágrimas contemplaba incrédula la brutalidad del ataque aéreo, consciente de que sus inocentes escudos humanos no suponían un freno para la ira del enemigo.
Sola, con su guardia aniquilada y las torres de su Fortaleza Roja desplomándose a sus pies, encontró el consuelo final (generosos los guionistas con ella) de su hermano y amante, Jamie, liberado por Tyrion en una de las secuencias más tristes del episodio.
El enorme enano, abrazado a su hermano mayor, se despedía entre lágrimas del único que siempre lo quiso: “De no ser por ti jamás hubiese sobrevivido mi infancia. Tú eras el único que jamás me trató como un monstruo”. Nada le ha salido bien a Tyrion. Él, Jon Nieve y Arya son los supervivientes de una catarsis de la que son horrorizados testigos.

Lo peor del final de Juego de Tronos es precisamente eso, la necesidad de cerrar una historia que ni su propio autor ha cerrado y cuya expectación sobrepasa todas las fronteras y límites.

No habría sido mala idea que los creadores de la serie hubieran optado por una ridícula solución interactiva como en el Bandersnatch de Black Mirror. Y que cada uno se empache con los suyos.

A falta de un capítulo para finiquitar la serie, el argumento se precipita hacia un nuevo trono maldito. Ya sea si reina la Khaleesi o si lo hace el verdadero heredero, Jon, condenando así al personaje a la desdicha de un poder y una vida de la que reniega.

A estas alturas, buscar un giro sorpresa que contente a los espectadores (si es que eso tiene algún sentido) sería atropellado.

Salvando las distancias y sin querer caer en odiosas —y en este caso absurdas— comparaciones, Juego de Tronos padece el síndrome de Apocalipsis Now, la obra maestra de Coppola sobre el infierno de Vietnam cuyo final suele plantear un interesante debate sobre si está o no a la gigantesca altura del resto del filme y al que el propio Coppola, que lo cambió e improvisó en el último minuto, no era ajeno.

Coppola, eso sí, tenía un as en la manga, Marlon Brando, al que solo le preocupaba cobrar e irse y que se presentó tan gordo que obligó al director a rodarlo entre sombras. Sea como sea, consciente de sus limitaciones para esa catarsis final, Coppola supo sacarle partido al mito.

Pero aquí no hay un Brando para sentar en el trono, cualquier trono, y mantener al público quieto y callado. Como mucho Drogon, ya saben, las fauces del horror, el horror…

*DEPORTES.*
SARAPEROS, GRAN OPORTUNIDAD.
Al visitar a partir de mañana a los Bravos de León, con su frágil pitcheo, los Saraperos, con su poder ofensivos, tienen oportunidad de ganar la serie , y seguir avanzando en la recuperación de posiciones en el Standing.

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