Las sanciones aprietan al régimen de Kim Jong-un

9 marzo 2018
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 ¿Qué ha podido llevar a Corea del Norte a un giro aparente de 180 grados sobre su disposición a negociar con Estados Unidos? Una de las posibles razones es el efecto de las sanciones internacionales. China, el principal valedor de Pyongyang y que acapara el 90% del comercio exterior norcoreano, ha empleado más rigor que nunca en su cumplimiento en los últimos meses, algo que no ha dejado de crear un impacto en uno de los países más aislados del mundo.

Según las cifras oficiales de las Aduanas chinas, las importaciones de productos norcoreanos cayeron en un tercio a lo largo de 2017. Solo en diciembre, el descenso de intercambio comercial fue del 82% con respecto al mismo mes del año anterior. Ese mes no importó plomo, carbón ni hierro de Corea del Norte, ni exportó productos petroleros salvo una pequeña cantidad de combustible para aviones. Este enero, del 52% con respecto a enero de 2017, para reducirse a 215,97 millones de dólares.

En la zona fronteriza en el noreste de China han cerrado ya numerosas empresas de propiedad norcoreana, incluidos restaurantes. Los trabajadores norcoreanos van regresando a su país gradualmente a medida que expira su visado de trabajo, que ya no se les renueva.

Hay excepciones y el cumplimiento de las sanciones es poroso. Japón ha denunciado que desde enero ha detectado cuatro posibles casos de intercambio de bienes en barcos en alta mar. El contrabando en a través del Tumen y el Yalu, los ríos que marcan la frontera entre Corea del Norte y China, no está ni mucho menos extinguido. Pero los analistas están de acuerdo en que la presión económica sobre Corea del Norte es hoy día más fuerte que en mucho tiempo.

Esa presión se acrecentó notablemente a partir de septiembre, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU impuso su octava y más dura ronda de sanciones después de que Corea del Norte llevara a cabo su sexta prueba nuclear, la mayor de su historia. Esas sanciones prohibían la venta al régimen de Kim Jong-un de gas natural y limitaban la de petróleo. También impedían la compra de productos textiles norcoreanos -la segunda mayor fuente de exportaciones para Corea del Norte- e impedían a los países aceptar nuevos trabajadores norcoreanos, más allá de los 93.000 que ese régimen ya ha enviado al exterior como mano de obra barata y que suponen una de las grandes fuentes de divisas para Corea del Norte.

Un mes antes, la ONU había aprobado ya la prohibición de las exportaciones norcoreanas de marisco, carbón -la principal fuente de divisas norcoreana, y que tiene a China como su principal mercado- y plomo.

Este mismo febrero, Estados Unidos impuso nuevas sanciones unilaterales, que castigan a empresas de varios países -incluida China- y barcos que hagan negocios con Corea del Norte.

Las sanciones contra Corea del Norte empezaron en 2006, cuando Kim Jong-il, el padre del actual líder supremo Kim Jong-un, dio el visto bueno a la primera prueba nuclear de este país. Entonces, la resolución 1.718 del Consejo de Seguridad prohibió las exportaciones de suministros militares y bienes de lujo. Esa norma exige también la congelación de los activos financieros norcoreanos.

La resolución 1.874, aprobada tras la segunda prueba nuclear norcoreana en 2009, aumenta el embargo de armas y exhorta a los países miembros de la ONU a inspeccionar los barcos sospechosos de transportar cargamento prohibido hacia Corea del Norte y destruirlo, en caso de hallazgo. Esta provisión se vio ampliada en 2013, después de que el régimen de Kim Jong-un pusiera en órbita un satélite.

Después de la tercera prueba nuclear, la ONU impuso sanciones a las transferencias de fondos relacionados con Corea del Norte. Tras la cuarta, prohibió las exportaciones de oro, vanadio, titanio y metales raros. Se le sumaba una prohibición inicial al comercio con carbón y hierro, aunque solo aquellas cantidades que no se consideraran necesarias para la supervivencia del país.

En noviembre de 2016 se endurecieron las provisiones contra la exportación de carbón y se prohibió el comercio con cobre, níquel, plata y zinc.

La Unión Europea mantiene también su propio embargo de armas o de venta de combustible para aviones, entre otras medidas. Corea del Sur prohibió el intercambio comercial con su vecino en 2010, a raíz del hundimiento de su buque militar Cheoson, y completó ese veto en 2016 tras la cuarta prueba nuclear norcoreana. Japón, otro de los países próximos, impide el envío de remesas superiores a los 100.000 yenes o la presencia de barcos norcoreanos en sus aguas.

Información de: El País

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