Mi perro no es gracioso, está gordo

17 febrero 2018
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 Las costillas de un perro sano se palpan con facilidad, su cintura está ligeramente marcada y la zona lumbar es magra. “La desaparición de cualquiera de estas características es un signo de sobrepeso o, incluso, de obesidad”, apunta Manuel Lázaro, portavoz del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid. Este es uno de los trastornos más frecuentes en los animales de compañía y sus consecuencias en la salud son fulminantes. El mayor problema, sobre todo, es que les impide hacer lo que les gusta: galopar en el parque, cazar o destrozar calcetines. La mayoría de los humanos con los que conviven no son conscientes del problema hasta que es demasiado tarde. “Muchos dueños creen que su mascota gordita es adorable”, explica Travis Brorsen, entrenador de perros estadounidense protagonista de Mascotas a dieta, un programa de televisión de Dkiss en el que educará a los dueños buenos hábitos para que sus gatos y perros pierdan peso. Algo muy necesario en un país donde las cifras son alarmantes.

 Allí, el 59% de los canes padece sobrepeso, de acuerdo con un estudio de la Asociación para la Prevención del Sobrepeso en Mascotas (APOP en sus siglas en inglés). “Esos son 41,9 millones de animales que ven reducida su vida hasta dos años”, agrega Brorsen. Hasta un quinto de la vida de este animal doméstico. La cifra en el mundo ronda el 50%, de acuerdo con María Pifarré, asesora del Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña. En España, el único dato lo arroja un estudio sobre 100 perros, realizado en la Universidad de Zaragoza. De ellos, 31 presentaba sobrepeso y 14 fueron considerados obesos. “En general la cifra es similar a la de la obesidad humana porque trasladamos a nuestras patologías a las mascota””, agrega la veterinaria.

 La incidencia es incluso más alta en los gatos: el 58,9% de los mininos tienen sobrepeso o sufren obesidad, aunque en el caso felino es más complicado. “No son tan expresivos como los perros y si tienen alguna dificultad tienden a quedarse quietos en el sofá, lo que el propietario interpreta como un síntoma de placidez y bienestar”, añade Lázaro. Los veterinarios consideran que un perro o un gato sufre obesidad cuando supera más de un 10% su peso ideal.

¿Cómo le afecta?

 Al igual que en los humanos, la obesidad genera otras enfermedades. “Las más habituales son las afecciones respiratorios, osteoarticulares, cardiovasculares, urinarias, cutáneas, puede también derivar en trombosis, hipertensión, pancreatitis…”, enumera Pifarré. Todas estas complicaciones reducen sensiblemente su calidad de vida. Hasta dos años, según los expertos, lo que puede suponer un quinto de su existencia. “Por eso, cuando el dueño detecte cualquier exceso de grasa o cualquier cambio en la conducta del animal debe llevarlo inmediatamente a su veterinario”, recomienda Brorson.

 El experto será quien determine si el sobrepeso o la obesidad proviene de causas internas: la vejez, la predisposición genética, trastornos endocrinos –como el hipotiroidismo-, la castración -de acuerdo con varios expertos, aunque no hay consenso- o las alteraciones en la conducta –ansiedad que intentan paliar comiendo-. O si se trata de una cuestión externa, como la falta de actividad o la sobrealimentación. “La vida cada vez más sedentaria y el aporte de alimentos muy energéticos y sabrosos parecen ser las claves”, añade Manuel Lázaro.

 Estas causas, generadas por malos hábitos diarios, son las que centran los esfuerzos de los veterinarios, y de Brorson, el entrenador de mascotas que, antes de Mascotas a dieta [que se estrena el domingo 18 de febrero a las 17.10 h. en Dkiss], presentó Greatest American Dog, un reality para elegir al mejor perro de Estados Unidos.

 “Muchos no se dan cuenta de la comida que dan a sus mascotas. Me he encontrado con familias en las que todos los miembros dan de comer al perro en el mismo día por descoordinación. Y todos lo hacen porque creen que así su mascota le querrá más”, explica el entrenador. “Nuestro objetivo es, por tanto, ayudar a los humanos a encontrar nuevas maneras de que sus mascotas les quieran”, añade. Esos humanos son los verdaderos huesos que roer. “Muchos creen que el animal es vago porque no quiere moverse, pero el problema es que no puede”, apunta Brorson.

 Los veterinarios se encuentran con el mismo problema. “Muchos hay que creen que el animal goza de salud porque sigue comiendo”, asegura Pifarré que ha vivido durante su carrera multitud de casos de dueños complicados. “Teníamos unos clientes con una de las beagles más adorables que hemos tenido, comenzó a venir de cachorrita y al año empezó a tener episodios de gastroenteritis. En seguida detectamos el sobrepeso. Al cabo de los años, empezó a venir a menudo por cojeras. Pesaba 26 kilos y su peso ideal rondaba los 15. Al insistirle en la necesidad de ponerle a régimen, el propietario se enfadó, nos gritó que su perra estaba bien y se marchó. No volvimos a saber nada de ninguno de los dos”, cuenta la veterinaria.

 Super es un pastor belga, de 12 años, adoptado hace tiempo que llegó a la consulta de Pifarré con sobrepeso. “Es muy simpático y siempre tiene ganas de saludar a todo el mundo. Desconocemos su historial porque fue abandonado pero sabemos que tiene hipotiroidismo [una disminución de la actividad de las tiroides] y un problema de artrosis, por lo que la pérdida de peso cuesta un poco más”, expone Pifarré que asegura que le cuesta moverse, le proporcionan medicación para su enfermedad articular, lo que favorece la acumulación de líquidos. “El resultado es que se alegra mucho cuando ve a la gente, pero no se levanta a saludarla del esfuerzo que supone”, agrega.

 La actividad y la felicidad son los dos síntomas de una mascota sana. Por eso, además de amor, conviene que los humanos animen a sus compañeros cuadrúpedos a mover el esqueleto Tanto en casa, en el caso de los gatos, como señuelos con plumas y juguetes, como con paseos y obstáculos en el de los perros. “Ayuda a que humano y animal se mantengan en forma y que puedan estrechar lazos para seguir siendo felices”, apunta Brorsen.

Información de: El País

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