Secuestro o desaparición, de Pilar Garrido.

22 julio 2017
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El secuestro de la española Pilar Garrido en México ha provocado la aparición de un glosario algo extraño. Hay quien dice que está secuestrada, otros que está desaparecida. Algunos aseguran que su “estatus jurídico” es “persona no localizada”. El hecho es que no está, que su familia le perdió la pista el pasado 2 de julio. Que al parecer se la llevaron de una carretera del Estado de Tamaulipas, en el norte del país. Pero, ¿quién? ¿O quienes?

El lunes, un portavoz del Gobierno estatal asumía precisamente este último término, “persona no localizada”, como postura oficial de la administración. De hecho, es la Fiscalía Especializada en Personas No Localizadas la que lleva el caso desde los primeros días. No la Coordinación Estatal Antisecuestros. Esto implica que las posibilidades son múltiples. Que más que un secuestro pudo ser otra cosa, un levantón, que se la llevaron por llevársela. Porque podían, sin querer dinero a cambio. De hecho, han pasado más de dos semanas y nadie ha llamado para pedir rescate.

Es verdad que la versión del esposo de Pilar podría ser cierta. Ella, él y su bebé volvían el domingo 2 de julio de la playa, cuando un grupo armado los interceptó. Manejaban de vuelta a su casa en Ciudad Victoria, la capital de Tamaulipas, después de un fin de semana en la costa. Un carro con tres hombres se les emparejó. Les obligaron a parar. Primero les pidieron el carro y al final decidieron llevarse a Pilar. Ni a su marido, ni a su hijo, ni el carro, ni el dinero… Solo a ella.

Podría ser cierta y podría no serlo. Este miércoles, el diario El Mundo informaba de que los investigadores habrían encontrado restos de sangre en el maletero del coche familiar. Es un detalle que ha circulado durante horas y que finalmente las autoridades han desechado. El portavoz de seguridad del Gobierno local, Luis Alberto Rodríguez, ha explicado que peritos de la fiscalía rastrearon el coche en busca de restos de cualquier tipo y no encontraron sangre. Ni en la cajuela ni en ningún lado.

La hermana de Pilar, Raquel, que difundió el pasado domingo la noticia de la desaparición, ha dicho que “pone la mano en el fuego” por su cuñado. Que aunque hacía solo tres años que vivían en Ciudad Victoria, eran novios desde hacía 11, y estaban casados desde hacía cinco.

Mientras tanto, investigadores de la fiscalía estatal y de la Policía Federal trabajan conjuntamente para averiguar el paradero de Pilar. Fuentes de la investigación explican a EL PAÍS que se han realizado decenas de entrevistas y que los agentes barren los “montes” de las zonas cercanas al lugar donde el marido indica que les asaltaron. “Partimos de ese punto, que está a unos 50 kilómetros de Ciudad Victoria más o menos”, explica uno de los agentes que participa en la búsqueda. “Se están haciendo recorridos en ranchos en un radio de 70 a 100 kilómetros”, añade.

Tamaulipas es una de las regiones más peligrosas de México. El estado norteño cuenta 5.563 casos de personas desaparecidas, ausentes. Algunos empezaron como el de Pilar, una denuncia, una sospecha, días de angustia. Hay expertos que piensas que ya ha pasado demasiado tiempo como para pensar en un secuestro. Eduardo Guerrero, consultor en seguridad, explicaba el martes a este diario que después de siete días, es muy raro que los captores contacten.

 

Información de: El País.

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