El Kremlin desoye el ultimátum de EE.UU. y mantiene el apoyo a Bashar al Assad

12 abril 2017
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Ante la primera visita a Moscú en calidad de secretario de Estado norteamericano de Rex Tillerson, Rusia ha querido dejar claro que no cederá en su apoyo al líder sirio, Bashar al Assad. Una nota del Ministerio de Exteriores ruso difundida poco antes de la llegada de Tillerson, que es todo un manifiesto de lo que para el Kremlin constituyen hoy día las relaciones entre Estados Unidos y Rusia y de cómo deberían desarrollarse en el futuro. «Es evidente que las relaciones ruso-norteamericanas están en su peor momento desde el final de la Guerra Fría», afirma el comunicado.

Al mismo tiempo, la Cancillería advierte de que mantendrá su actual política internacional, incluida su ayuda al régimen de Assad. «Rusia no va a renunciar a sus legítimos intereses y sólo aceptará cooperar de igual a igual», asegura. El Kremlin sale así al paso del ultimátum lanzado ayer por Tillerson cuando, poco antes de su llegada a Moscú, afirmó que Rusia debe elegir entre mantener su alianza con Damasco o «unirse a EE.UU. y otros países occidentales y de Oriente Próximo para resolver la crisis de Siria».

Pero Moscú no dio ayer el menor signo de ceder. Es más, el titular de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha dicho que pedirán «explicaciones» a Tillerson por el bombardeo del pasado viernes contra la base aérea siria de Al Shairat en represalia por el ataque químico de Al Assad.

«Sin pruebas»

«Occidente ha culpado sin pruebas del ataque a las autoridades de Siria, pese a que en la zona operan combatientes del Frente al Nusra (filial de Al Qaida), responsables de la fabricación de bombas cargadas con sustancias venenosas», subraya Moscú, sugiriendo que lo que mató a los civiles en Jan Sheijun (Idlib) fueron armas químicas que tenían los yihadistas.

Tras reunirse ayer en el Kremlin con su homólogo italiano, Sergio Mattarella, Putin afirmó en la rueda de prensa conjunta, cuando hacía referencia a posibles ataques químicos de los rebeldes, que «tenemos información de diferentes fuentes de que similares provocaciones se preparan en otras regiones de Siria, incluidos los suburbios del sur de Damasco». «Se proponen colocar algún tipo de sustancia y culpar de su empleo a las autoridades sirias», dijo el presidente ruso.

La portavoz de Exteriores, María Zajárova, informó ayer de que los jefes de las diplomacias de Rusia, Irán y Siria mantendrán un encuentro en Moscú a partir del viernes para coordinar una respuesta a las acusaciones de Occidente sobre la utilización de armas químicas. El jefe del Kremlin y su homólogo iraní, Hassán Rohaní, condenaron el fin de semana el bombardeo estadounidense y abogaron por llevar a cabo una investigación para esclarecer qué pasó en Idlib.

Pero Tillerson llegó ayer a Moscú a media tarde con el claro propósito de disuadir a las autoridades rusas de que dejen de apoyar a Al Assad y el mensaje de que gran parte de la culpa de que Damasco disponga de armas químicas la tiene Rusia por no haber verificado adecuadamente su destrucción en el pasado.

Puntos en común

El Ministerio de Exteriores ruso sugiere que lo prioritario ahora es centrarse en restablecer las deterioradas relaciones bilaterales y dar prioridad a las cuestiones en las que las dos partes coinciden, por ejemplo, «la lucha contra el terrorismo, la no proliferación de armas de destrucción masiva y la solución de conflictos regionales». Además de Siria, se hablará en particular de países como Irak, Afganistán y Libia. «Confiamos en que haya unas negociaciones productivas. Esto es importante no solo para el futuro desarrollo de nuestra cooperación bilateral, sino para la situación general a nivel internacional», sostiene la Cancillería. En su opinión, «los intentos de la élite estadounidense de culpar a Rusia de todo son una hipocresía. No fuimos nosotros los que provocamos la revuelta anticonstitucional en Ucrania, ni tampoco prendimos la hoguera de la llamada primavera árabe», subraya acumulando reproches contra Barack Obama.

«Nos gustaría saber durante las conversaciones -con Tillerson- si EE.UU. es consciente de la necesidad de normalizar las relaciones bilaterales. La actual parálisis es inaceptable teniendo en cuenta la responsabilidad de nuestros países en la seguridad mundial», prosigue la nota.

En principio, Tillerson debería haber sido recibido no sólo por Lavrov, sino también por Putin. Luego se anunció que el encuentro con el presidente ruso no estaba previsto, pero ayer, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dejó caer que es posible que este termine recibiéndole. Pero el interlocutor principal del secretario de Estado en Moscú será su homólogo ruso, con quien se reunió por primera vez el pasado 16 de febrero en Bonn

Información de: ABC internacional.

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