Conejillos de Indias Por:Enrique Martínez y Morales

27 marzo 2017
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Siempre nos quejamos del precio de las cosas, de cómo se ha encarecido la vida. Algunos bienes, como los combustibles, aumentaron su precio debido a la eliminación de su nocivo subsidio; otros, como los importados, por la depreciación del peso respecto al dólar. Unos más, como los agropecuarios, por distorsiones en el mercado internacional o doméstico. Pero en general los precios suben como consecuencia de una mayor demanda por ese bien o servicio. Con todo esto, rondar una inflación inferior al 5% no es tan mala noticia para México.

Tenemos la percepción de que, con el tiempo, todos los precios tienden a subir. ¡Falso!  Me topé con un anuncio de 1989: la computadora Tandy 5000 por ¡8,499 dólares! Hoy, cualquier equipo infinitamente más potente y avanzado cuesta menos de una quinceava parte de eso. Ya en los albores de este siglo una pantalla plana de alta definición costaba 40 veces más que hoy.

Ni qué decir de los equipos de DVD, VHS y hasta Blu Ray, prácticamente descontinuados. Aun así, muchos consumidores, los de alto poder adquisitivo, hacen largas filas para adquirir el nuevo iPhone, aunque al siguiente año valga apenas una fracción de lo que hoy cuesta.

Los lujos de hoy serán lo común mañana. Los novedosos adinerados juegan un rol importante al capitalizar las ideas innovadoras. Son “conejillos de Indias” que, a cambio de la primicia, aportan recursos importantes y el incentivo correcto para que los emprendedores encuentren la forma de ofrecer productos caros a precios bajos, democratizando la tecnología.

Así, mientras algunos precios suben, otros bajan. A veces como consecuencia, a veces como dinámicas independientes. El prestigiado economista John Tamny tiene razón cuando afirma que “los precios son una medida pobre de la inflación o la deflación”.

Y es que la inflación es mucho más que el incremento sostenido de los precios. Tiene que ver más con el poder adquisitivo de la moneda, donde juegan otros factores y prevalecen equilibrios. Una inflación rondando el 3% es sana, como ya anunció Banxico será el próximo año. Lo único peor a la inflación es su antítesis: la deflación.

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