Después de más de 140 años desde la colocación de la primera piedra, la Basílica de Barcelona ha entrado en la fase final de construcción.
El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia es, sin duda, el proyecto por excelencia del reconocido arquitecto, Antoni Gaudí. A pesar de ser el único monumento que el artista barcelonés no pudo terminar, su legado cinco generaciones después es indeleble. Por lo que, después de más de 140 años desde la colocación de la primera piedra, la Basílica sigue en construcción, y ahora con más foco que nunca. Y es que este año, que debía de ser el de la culminación del templo, ha entrado en la fase final de su levantamiento. Aunque no se espera que finalice hasta 2036.
Concretamente, la Sagrada Familia ha integrado el cuarto brazo de la cruz que coronará la torre de Jesucristo. Este avance, documentado en el perfil de X del proyecto, ha tenido lugar después de la colaboración de equipos internacionales -puesto que las últimas piezas implicadas se fabricaron en Alemania- y el uso de tecnología avanzada para cumplir con el diseño original de Gaudí. Recordemos que el objetivo del arquitecto era poder alzar una basílica que superase los 172 metros de altura para convirtiéndose en el edificio religioso más elevado de Europa.

Su inauguración coincide con el centenario de la muerte de Gaudí en 2026 y se espera que el papa León XIV acuda al acto, al ser un hito histórico. Pero antes de eso, los equipos encargados de la instalación de todas las piezas han seguido una serie de pasos cuidadosamente planificados: “Se ha colocado el cuarto brazo horizontal de la cruz, después de que hace unos días se colocara el tercer brazo y hace unas semanas se instalaran el brazo inferior, el núcleo y los brazos horizontales de los lados del Nacimiento y de la Pasión. Los brazos siguen la geometría de doble giro que Gaudí dio a las columnas y a las cruces de la Sagrada Familia. Presentan una forma cuadrada en el extremo exterior y octogonal en el extremo interior, que conecta con el núcleo”, anuncian desde su web.
¿Cómo ha sido la instalación de las piezas?
Al recibir las piezas, fueron trasladas a 54 metros de altura, donde se encuentran las cubiertas en lo alto de la Basílica. Allí, los equipos técnicos procedieron al ensamblaje, la colocación de vidrios y los ajustes internos necesarios. Un procedimiento especialmente complicado, teniendo en cuenta que “cada pieza tiene un peso aproximado de 12,8 toneladas y mide 4,40 m x 4,50 m x 4,50 m”, siguiendo la geometría de doble giro característica de las columnas y cruces diseñadas por Gaudí en el Àlbums de Temple.
Sumando todas las piezas, la cruz alcanzaría, una vez finalizada, 17 metros de altura y una anchura de 13,5 metros. Así, el núcleo de la cruz, recientemente ensamblado, servirá como punto de unión de los cuatro brazos y permitirá el acceso interno mediante una escalera. Además, el terminal de la torre presenta una base decorada con inscripciones en latín, siguiendo la tradición de las inscripciones en otras partes del templo.
Además, uno de los detalles que se espera con más expectación es el uso de cerámica blanca esmaltada y vidrio, ya que “Gaudí quería que la cruz brillara de día y diera luz de noche”. Dichos materiales son “resplandecientes y que al mismo tiempo resisten la exposición atmosférica, y está previsto instalar en las torres de los Evangelistas y los apóstoles unos focos de luz que iluminarán el terminal”. Cuando la estructura está finalizada, se colocará en el interior “la escultura del Agnus Dei, obra del artista italiano Andrea Mastrovito, siguiendo el proyecto original”, describen desde La Sagrada Familia.
La estructura incorpora, además, innovaciones técnicas como ventilaciones automatizadas en la punta de cada brazo, que permiten regular la temperatura de forma inteligente. Este avance responde tanto a necesidades funcionales como a la integración de soluciones contemporáneas en una obra de más de un siglo de historia. El calendario de obras contempla la finalización de la torre de Jesucristo para finales de este año, aunque la conclusión total de la Sagrada Familia se estima para 2036. Durante los próximos meses, se prevé la llegada y el ensamblaje de las piezas restantes, así como el desarrollo de los acabados finales y la instalación de los sistemas de iluminación.
Información de: Infobae






