AVISO DE CURVA Rubén Olvera

30 enero 2026
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Hablemos de Coahuila

En medio de las convulsiones políticas que sacuden a América Latina, de las dificultades del gobierno de México para contener —o por lo menos “capotear”— los embates de Donald Trump, y de la inseguridad en el país que por momentos cede y en otros regresa con mayor virulencia, el tema de Coahuila había quedado momentáneamente archivado. 

Hoy, sin embargo, por esas mismas razones —aunque con resultados distintos en algunos casos— resulta oportuno hablar del estado, pues se han alineado algunas variables que situarán a Coahuila en la discusión nacional.

En lo político, el foco de atención está en las elecciones legislativas. Serán los últimos comicios antes del proceso electoral de 2027 y, si la reforma avanza en los términos planteados por Morena, quizás también las últimos que se celebren bajo las reglas vigentes: con el modelo de legisladores plurinominales que conocemos y con los organismos electorales locales como entes organizadores.

Al proceso electoral se suma una curiosidad política: medir la fuerza real del PRI y del PAN, que determinaron no ir en coalición, así como del PVEM, que pintó su raya con Morena y el PT. 

También hay expectación por saber si las urnas pasarán factura a Morena tras las polémicas surgidas en los últimos meses, y si Movimiento Ciudadano mantendrá la tendencia ascendente que mostró en las recientes elecciones de Durango y Veracruz. 

En ese contexto, es inevitable que este proceso sirva para proyectar escenarios rumbo a 2027, como si fuera un laboratorio político.

La seguridad es otro de los factores que subirán al estado a la conversación nacional. La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana reveló que tres ciudades de Coahuila se ubican entre las diez con menor percepción de inseguridad del país.

Sobresale Piedras Negras, que aparece como la tercera ciudad más segura, codeándose con San Pedro Garza García, en Nuevo León, y Benito Juárez, en la Ciudad de México. También destaca Torreón, pues mostró una mejora considerable entre septiembre y diciembre de 2025.

El modelo de seguridad del estado vuelve a mostrar su eficacia en esta medición, lo que ha llevado a que algunas voces del ámbito nacional insistan en la conveniencia de replicarlo en otras regiones del país.  

Cierra este panorama una variable que muestra una cara menos favorable del estado: el empleo y el crecimiento. Recientemente han aparecido señales que no deberían pasar desapercibidas para las autoridades.

El despido de trabajadores en la planta de General Motors colocó a Coahuila en la agenda nacional, incluso en la conferencia de la presidenta Sheinbaum. Habrá que agregar posibles recortes similares en otras plantas del sector automotriz de la Región Sureste.

Estos ajustes podrían sugerir que el estado comienza a mostrar cierta vulnerabilidad frente a las tensiones comerciales de la economía global. Y aunque el fenómeno no es privativo de Coahuila —el país pierde empleos a un ritmo acelerado, principalmente en el sector industrial—, sus efectos suelen sentirse con mayor intensidad en la entidad.

A ello hay que agregar situaciones particulares, como la quiebra de AHMSA, que ha provocado una crisis en la Región Centro. 

Además, el crecimiento económico estatal no abona a la pérdida de empleos. En los primeros trimestres de 2025 mostró una tendencia a la baja, al grado de que ese año podría cerrar con una tasa negativa.

Lo dicho, Coahuila enfrenta una convergencia temática con marcado interés nacional. Lo que ocurra en los próximos meses definirá la forma en que será leído desde el resto del país.  

  

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