4 Tips para encontrarle el lado positivo a los lunes

19 enero 2015
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El domingo es un día de transición que vivimos como el final de nuestro tiempo de relax y diversión semanal. Es cierto que los lunes empieza la etapa de trabajo, deberes, responsabilidades y horarios más rígidos. Pero así es la vida, ¿no? Así que ¿no es un poco absurdo someter a tu cuerpo y mente a un bajón emocional con dosis de angustia todos los domingos? Pues evítalos.

CINE + CENA
Una buena manera de hacerlo es no quedarte en casa pensando en los tormentos del lunes y sal a cenar el domingo por la noche con tus amigas o tu novio y luego, ver una peli divertida que te entretenga y te haga pasar un rato agradable. De esta manera, regresarás a casa ya tarde y te irás a dormir con buen sabor de boca.

Más movimiento
Sin tener que «matarte», te vendrá bien hacer un poco de ejercicio el domingo por la mañana para pasar el día con tu organismo repleto de energía y lleno de endorfinas que mejoran tu humor y te aportan bienestar. Por la tarde, propón a tu chico dar una vuelta en bici, salir a correr o a pasear por el parque del barrio, lo que te relajará y subirá tu ánimo.

Orden y concierto
En vez de quedarte toda la tarde tumbada en el sofá, lamentándote cada hora un poquito más con la idea de que mañana es lunes y tienes que volver al trabajo, aprovecha la tarde del domingo para ordenar la casa. Los psicólogos han comprobado que estar rodeada de desorden eleva aún más tus niveles de agobio y empeora los bajones. También es buen momento para planear qué te pondrás al día siguiente.

Buenas vibras
«La ansiedad y la ‘depre’ que sufres con el síndrome del domingo en la noche, repetidas todas las semanas del año, acaban pasándole factura y pueden provocarte problemas de insomnio, ataques de hambre compulsivos e incremento de tensión», comenta la psicóloga Elena Varela. Por eso, debes contrarrestarlo rodeando tu cuerpo y tu mente de buenas vibraciones.

Reparto de diversión
Sí, es cierto que en los días laborales tienes mucho menos tiempo, te ves forzada a hacer algunas cosas que no te apetecen y que tu apretada agenda te hace estar más cansada. Pero nadie te obliga a centrar todas tus expectativas de diversión, bienestar y alegría en el «finde» y dedicarte a sufrir de lunes a viernes. La clave es un reparto más equilibrado que combine el deber con el placer, porque no está prohibido disfrutar hasta el mismo lunes, ese que tanto nos choca… ¿Quién te impide quedar con tus BFFs tras el trabajo y ponerse de buenas con cafecito, charla y risas?

Cosmopolitan

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