La mentira útil del voto útil

17 mayo 2021
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Teóricamente, el voto útil es el que realmente es decisivo, y debería ir a parar al saco del partido o los partidos que pueden producir un cambio y sacar a los mismos de siempre que no se quieren ir. Sin embargo, el uso de esta estrategia política responde básicamente al bipartidismo cuando se ha visto amenazado, cuando la aparición de más partidos con ideologías del mismo bando (derecha o izquierda, pues el centro político no existe) han hecho peligrar sus posibles mayorías, ya sea mayoría para gobernar o para encabezar la oposición.

El hecho, sin embargo,  cuando aparecen nuevos partidos es por algo, es decir, porque los que hasta el momento han estado no le han dado al ciudadano buenos resultados. De tal manera que pedirle a la gente que vote de forma útil es menospreciar las diferencias entre partidos .

El término de voto útil se usa también para fomentar el miedo a la posibilidad de que gane otro que no sea yo, es decir, si no me votas a mí ya verás lo que pasa, que ganarán esos y va ser la hecatombe. No obstante, las hecatombes se acercan más cuanta más mayoría tiene el que ha ganado. En las mayorías absolutas es cuando más atrocidades se han cometido y, en un sistema bipartidista (o casi bipartidista), las cometen en ambos bandos. Las mayorías absolutas permiten que quién gobierna haga, figuradamente, lo que le dé la gana, puesto que los demás no suman suficiente como para evitarlo. El enriquecimiento que supone la diversidad de partidos en un hemiciclo, ya sea del congreso, del senado, de un parlamento autonómico o de un pleno municipal, garantiza, aparte de que todo sea más complicado, una mayor pluralidad de ideas, un mayor cuestionamiento de la acción de gobierno, la anulación de la impunidad y, sobre todo, la necesidad de cada político o política de demostrar que el voto recibido ha servido para algo y así aumentar la tarea de gobierno que se les ha encomendado, ya sea dentro del propio gobierno o como oposición.

Lo que realmente es útil NO es votar al partido con más probabilidades de ganar o de evitar que gane otro, sino que ES VOTAR EN SI MISMO  y no optar por el ABSTENCIONISMO. Se debe pensar  que la urna tiene que llenarse y se llenará igualmente, vote el 99,9% de la población o solamente, por ejemplo, el 15%. Esto significa que, si en un pueblo vota una sola persona, el partido por el que ha votado tendrá todos los concejales para él solo, ya que habrá obtenido el 100% de los votos (independientemente de que una participación bajísima, imaginemos un 15 o un 10% supondría una deslegitimación brutal de la democracia y de los partidos vigentes, que podría provocar un caos administrativo). Lo lógico, para mí, en una democracia, sería que si únicamente votara la mitad de la gente, solo hubiera la mitad de diputados (o concejales, o senadores, o lo que fuere). Así, la participación se convertiría en algo realmente determinante, y en el sistema político actual solo es determinante cuando sirve para decantar la balanza hacia la uno de sus lados. Cuando el votante  se ha desencantado y no ha ido, es cuando ha subido  el poder y dominio del partido que promueve el voto útil sin que sea precisamente lo más útil para la ciudadanía.

Resumiendo, que si no se va a votar los escaños se los repartirán igualmente, pero contando solo a aquellos que sí han votado. Cuánta más gente vota, más cuesta un escaño de ganar, cuánta menos, más fácil es conseguirlo.  El llamado voto útil es la maniobra política del miedo, del miedo de los que hasta ahora han tenido la mayoría del pastel, y que no quieren repartirlo; usando el miedo a que «tu voto no sirve para nada si no me votas a mí», cuando en realidad, incluso votando a un partido minúsculo, serviría, al menos para que a los otros les cueste más y, por lo tanto, tengan que trabajar en beneficio de los ciudadanos más, esto es, procurar más a favor de las ideas que han presentado y que, en teoría, son aquellas por las que la gente les ha votado.

Pero ha funcionado en muchas ocasiones, la mentira del voto útil. Así que es una mentira útil, pero mentira, con lo cual se concluye, que la utilidad del voto esta en en que este sea más bien un voto inteligente y seriamente razonado y sobre todo no dejar de emitir tu voto.

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