Es evidente que la anticipación de Rubén Moreira en su afán de madrugar en el proceso de sucesión para el 2017 no ha dado buenos resultados, subir al ring a su pupilo resulto contradictorio; A la fecha ya suman varias decenas de millones invertidos pero pese al gasto los resultados no son prometedores y el Alcalde de Torreon nada mas no prende en el animo popular.
Resulta evidente que la intención o el fin de intentar imponer candidato obedece a intereses particulares del Gobernador y no a fines colectivos, Miguel Riquelme resulta el clásico ejemplo de un personaje con extrema pobreza moral y al analizar su perfil podemos evidenciar que ello es el origen de todos los problemas que aquejan a Coahuila.
Comprar simpatías con dinero púbico, ofertar resultados maravillosos, rodearse de encumbrados delincuentes, actuar de forma populista o aprovechar la necesidad de una sociedad con miles de carencias solo agudizan esa pobreza moral generadora de un circulo vicioso detonante de la corrupción.
Hoy las cosas caen por su propio peso, figuras antagónicas al poder paso a paso van tomando fuerza en el animo general y la sociedad comienza a compaginar con otros personajes que representan lo diferente a lo que se intenta imponer, bien se sabe que no por mucho despertar amanece mas temprano, Javier Guerrero aumenta en gran medida su popularidad y ello se va logrando de una forma diferente a lo tradicional.
La conciencia colectiva esta despertando y ello siempre genera cambio, entre mayor sea el esfuerzo oficial por imponer sucesor mayor será el movimiento para evitarlo.
El tramo aun es largo y por lo visto ya quedo en claro, vale mas paso que dure y no trote que canse.
ATILA





