La celebración mundial del 14 de febrero tiene sus antecedentes en los orígenes mismos del cristianismo.
Es tradición que ese día lo celebremos con la persona que amamos. Que regalemos flores y obsequiemos chocolates.
Que salgamos a comer, que preparemos una cena especial.
Sin embargo, los chocolates se consumen y las flores se marchitan. De nada sirven las muestras de afecto si al día siguiente volvemos a la rutina distante, hedonista y egoísta.
El amor es un sentimiento, pero también debe ser una decisión.
Y no solo me refiero al amor de pareja, sino también al amor hacia el prójimo. Y ese amor no se demuestra con flores y chocolates, sino con acciones, con actitudes, con obras.
Al fin de cuentas, como dicen por ahí, obras son amores y no buenas razones.
Actuamos con amor cuando tratamos con dignidad a las personas que trabajan con nosotros, cuando no nos interesamos solo por su desempeño laboral, sino también por su salud y su familia.
Cuando se les hace sentir parte de un equipo y se les ofrece una compensación justa.
Cuando entendemos que no todos hemos tenido las mismas oportunidades, ya sea por la familia en la que nos tocó nacer o por los dones y carismas particulares ofrecidos por la naturaleza, y actuamos en consecuencia para reducir esa brecha de desigualdad y desequilibrio social.
No solo dando una dádiva, sino involucrándonos activamente en proyectos sociales.
Demostramos amor verdadero cuando somos sensibles a la desgracia de otros, cuando nos duele el sufrimiento ajeno, cuando nos ponemos en los zapatos de los demás.
Cuando defendemos al desvalido y luchamos contra las injusticias; cuando mostramos solidaridad y empatía. No siempre se requiere aportar recursos materiales.
Muchas veces, una palmada en el hombro, una palabra de aliento, una simple sonrisa, pueden cambiar la vida y el destino de otros.
Al mundo lo que le falta es amor. Suena muy trillado y platónico, lo sé, pero no por eso deja de ser cierto y pierde vigencia.
Si todos comenzamos a cambiar la actitud, si compartimos nuestro tiempo y talento con quienes más lo necesitan, el mundo comenzará a cambiar.
No esperemos al 14 de febrero para mostrar amor a los demás. Sembremos su semilla en esta fecha, pero reguémosla durante todo el año. ¡Feliz día de San Valentín!


