Dicen que si caes en un agujero negro puedes terminar en otro universo. ¿A cuál destino etéreo, en que sitio allende las estrellas, fuera de toda oportunidad y de todo destino de progreso, hemos arribado los nobles y estúpidos coahuilenses, víctimas de nuestra propia ceguera?
Cuatro años perdidos (empobrecidos, endeudados, señalados por decrecer; espiados y amedrentados, enlodados por la corrupción institucionalizada y enfrentados entre hermanos por los odios sociales construidos desde el gobierno). Dos años eternos nos esperan, dos más por rodar sin sentido, arrastrados por el torbellino de la mentira, del cinismo y de la nepòtica soberbia. Creímos en Rubén Moreira por su argucia chapucera, hoy sus desplantes nos calan hasta los huesos.
Escrito por: Adrián Garza Pérez
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