
Los funcionarios de primer nivel en las dependencias federales pasan por alto las indicaciones referentes a la supuesta austeridad republicana, por citar un ejemplo la nota que trascendió en días pasados donde deja al descubierto los excesivos gastos en alimentación que personal del Conacyt derrocha en comida Gourmet, 15 millones de pesos destinados para alimentación, las exigencias para el proveedor que fue elegido son entre otras las siguientes: La comida debe ser servida en loza cerámica de buena calidad, los productos cárnicos deben ser de calidad Premium, el cerdo solo se permite una vez al mes y tiene que ser orgánico, pescado solo Salmón, huachinango o robalo, el pollo que se sirva debe provenir de granjas orgánicas, el arroz tiene que ser silvestre o integral, todos los cereales por fuerza serán orgánicos, solo permiten Mostaza Dijon, el café en igual forma orgánico, queda prohibido servir productos a base de maíz que transgénico y por ningún motivo contener glifostato.
Además los alimentos se sirven en tres tiempos, debe haber barra de agua frescas y ensaladas, el postre no debe faltar y por ningún motivo se permite la reutilizaron de alimentos u condimentos que hubieren sobrado, es decir una salsa independientemente de que se hubiera servido o no debe tirarse, la lista de exigencia es aun más amplia pero el ejemplo pone de manifiesto la manera en que se vive con lujos gracias al presupuesto público.
Resulta absurdo que mientras la publicidad oficial intenta venderte la imagen de un Presidente comiendo garnachas, chalupas y tacos en la calle la realidad sea el dispendio al igual que los excesos, evidentemente las exigencias para la alimentación de los funcionarios como los del Conacyt serian catalogadas por cualquier seguidor de AMLO como muy FIFI, es una lástima que mientras millones de mexicanos tienen una imagen de austeridad que supone funcionarios comiendo como ellos la realidad sea muy distinta, disfrutan de cosas que la mayoría jamás tendrá posibilidad de probar.
Si sacamos cuentas respecto a número de dependencias federales, organismos descentralizados, delegaciones y otras podremos estimar los cientos de millones que el gobierno federal gasta solo en alimentación de lujo para sus funcionarios, una realidad que se intenta ocultar mediante la falsa imagen de sencillez y austeridad.






