Algo que vale la pena contar: «Es mejor apagarse de una vez por todas, que vivir extinguiéndose por toda la eternidad”. Judas Iscariote

25 marzo 2016
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boardmanEl gran traidor histórico de todos los tiempos por antonomasia, es sin duda Judas Iscariote. Incluso por excelencia en estas fechas de Semana Santa en las representaciones, tanto el ahorcamiento como la quema, son de los momentos más esperados. Es claro que su participación resulta fundamental en el proceso de Jesús. Sin él, simplemente no habría proceso.
Pero qué me diría si por ejemplo, le comentara que según Juan Bosch, “Judas no traicionó a Jesús, no le vendió, no le besó, no cobró su infamia y por último, no se ahorcó”. Esas fueron las conclusiones finales a las que llegó el escritor dominicano en su obra «Judas Iscariote, el calumniado», según la cual después de analizar objetivamente cinco libros históricos, sin voluntad de hallar al discípulo referido culpable o inocente, le llevaron a las conclusiones antes dichas. “Judas no escribió, no adujo palabra en su defensa; y durante dos mil años no ha habido fuente directa en qué abrevar para justificar una revisión del juicio que le ha condenado como arquetipo de traidor”, escribió Juan Bosch. La tesis estriba en que como pieza de un destino previamente establecido, Judas tuvo que asumir un papel que aunque contra su voluntad, era imprescindible y relevante para el Plan de Dios, si él no hubiera entregado al Maestro, no se hubiera cumplido el sacrificio.
Otro ejemplo es la genial obra de Taylor Caldwell, «Yo Judas», que también sostiene la inocencia del afamado traidor, argumento según el cual en realidad el apóstol fue engañado. La política de la época se hace presente en la trama según supuestos documentos encontrados en las ruinas de la Biblioteca de Alejandría, entre los cuales un manuscrito resultó ser ni más ni menos que el propio diario de Judas Iscariote.
Fernando Petruccelli y «Las memorias de Judas», Jorge Luis Borges y sus «Tres versiones de Judas», en fin, interminable resultaría la lista de apreciaciones que tratan de desentrañar una verdad más sustentada sobre el tema. El hecho histórico oficial y que todo el mundo da por cierto, es la creación de un ejemplo de maldad, de ruindad que no debe practicarse. Lo curioso es que resulta un sinsentido tratar de elevar a la historia como fiel maestra de la vida si al final… muy pocos escarmientan. O, ¿A cuántos Judas modernos no conoce?
Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.

Escrito por: Alberto Boardman

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