Carreteras afectan el habitat de los Pandas

28 septiembre 2017
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Los pandas que hay en libertad viven ahora en un territorio más pequeño y más cuarteado que cuando la especie fue declarada en peligro de extinción. Icono de los esfuerzos por conservar la naturaleza que queda, estos osos han tenido que sobreponerse primero a la tala de sus bosques y ahora al triple de carreteras que en el pasado y los peligros que transportan, como el turismo. Solo el éxodo rural a las ciudades ofrece un respiro al panda gigante.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) alegró al mundo el año pasado al rebajar el nivel de amenaza sobre el panda (Ailuropoda melanoleuca). De una situación en peligro de extinción, los pandas pasaron a solo vulnerables. La rebaja en la alerta se basó en el aumento de la población de pandas en estado salvaje. El último censo oficial elevó la cifra de ejemplares hasta algo más de 2.000 individuos, muchos de ellos procedentes del programa de cría en cautividad y posteriormente introducidos en el hábitat natural.

Sin embargo, un nuevo estudio apoyado en un sistema de información geográfica (GIS) alimentado con un banco de imágenes por satélite tomadas desde hace 40 años atrás muestra que la extensión total del hábitat de los pandas se redujo casi en un 5% desde 1976 hasta el comienzo de este siglo. Desde entonces, la tendencia se ha invertido, aunque apenas se ha recuperado un 0,4% del territorio perdido en los últimos 15 años.

La población de osos panda en libertad se acerca a los 2.100 aunque muchos nacieron en cautividad

“Pero el número de zonas aisladas entre sí ha crecido de forma sustancial”, dice el ecólogo de la Universidad de Duke y coautor del estudio, Stuart Pimm. En concreto, la fragmentación del territorio que les queda ha aumentado casi en un 25%. Hoy, la población de osos panda está repartida entre 30 grupos aislados distribuidos por seis regiones montañosas del interior de china. De ellos, 18 grupos tienen menos de 10 ejemplares. “Si bien el aumento de la población es muy alentador, el número de pequeñas poblaciones aisladas no es una buena noticia. Pueden ser demasiado pequeñas para ser viables, endogámicas y, por lo tanto, entrar en declive”, añade.

El primer estudio a fondo de la situación del oso panda se realizó en los años 80. Ya en 1988, la UICN catalogó la especie como en peligro de extinción. Una década después las autoridades chinas dieron el paso más importante hasta entonces para proteger al panda: prohibieron la tala de árboles en las zonas protegidas en las que vivía el animal. Hasta entonces, una treintena de madereras habían talado unas 400.000 hectáreas de bosques. Ahora el peligro es otro. Aunque todavía 2/3 del hábitat actual del panda está desprotegido, fue un triunfo para los conservadores

“Es cierto, la tala no es una amenaza desde que se puso en marcha el programa de protección de los bosques naturales en 1999. Pero, la construcción de carreteras puede aumentar el riesgo de fragmentación del hábitat”, escribe en un correo el ecólogo de la Academia China de Ciencias especializado en el hábitat del panda y principal autor del estudio, Zhiyun Ouyang. Según su investigación, publicada en Nature Ecology and Evolution, desde 1976 el mapa de carreteras en las regiones del panda ha crecido hasta casi triplicarse (ver gráfico). Con las carreteras llega el turismo y nuevos peligros para el panda, se fragmenta aún más su territorio, aislando todavía más a las distintas poblaciones.

Sin embargo, las carreteras están teniendo un efecto secundario casi inesperado: están facilitando la migración del campo a la ciudad. “Millones y millones de personas de los pueblos han migrado a las ciudades en el proceso de urbanización vivido en las últimas dos décadas, siendo uno de los principales vectores para la recuperación de los bosques”, recuerda Ouyang. “La urbanización le vendrá bien a los pandas, cuanta menos población rural en sus áreas de distribución, menor interferencia en su hábitat”, añade. Desde que comenzó el siglo, las zonas rurales cercanas al hábitat de los pandas han perdido más de la mitad de su población.

Para el responsable del Programa de Especies de WWF España, Luis Suárez, esta investigación confirma con datos lo que las organizaciones conservacionistas venían sosteniendo desde la rebaja de la amenaza por parte de la UICN. “La situación de la especie ha mejorado pero tenemos grandes retos por delante, como resolver el problema de la planificación territorial para garantizar la conexión entre las áreas aisladas”, comenta Suárez. Y añade: “La mejora en cifras de la población de pandas es aún pequeña y hay que destacar el gran número de poblaciones pequeñas, que están en máximo riesgo. Cualquier problema, por pequeño que sea, puede provocar una extinción local”.

Informacion de : El Pais

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